Por Yoan Zamora
Vicepresidente Primero
UNEAC Ciego de Ávila
El cuadro es la pieza maestra del motor ideológico que es el Partido Unido de la Revolución (…), como dirigente político, debe ganarse el respeto de los trabajadores con su acción. Es imprescindible que cuente con la consideración y el cariño de los compañeros a quienes debe guiar por los caminos de vanguardia.
Ernesto Che Guevara
I
Cuando el Che publicó en septiembre de 1962 en la Revista Cuba Socialista su trabajo titulado “El cuadro, columna vertebral de la Revolución”, tenía, en fecha tan precoz, total conciencia del papel que jugaban nuestros dirigentes en la construcción de una nueva sociedad.
Su profunda capacidad previsora y conocimientos del proceso inicial le condujeron a trazar pautas que debían regir la conducta de hombres y mujeres sobre quienes se sustentaba el avance de una revolución social, económica y cultural.
“En el momento siguiente a la toma del poder, los cargos burocráticos se designaron “a dedo”; no hubo mayores problemas, no los hubo porque todavía no estaba rota la vieja estructura. El aparato funcionaba con su andar lento y cansino de cosa vieja y casi sin vida, pero tenía una organización y, en ella, la coordinación suficiente para mantenerse por inercia, desdeñando los cambios políticos que se producían como preludio del cambio en la estructura económica.”
Se trazaron entonces estrategias de avance progresivo para la nación, que se sustentaban en la propiedad social y el bienestar común. Estas premisas se pusieron en manos de personas verdaderamente comprometidas con el cambio, pero en algunos casos no preparadas suficientemente. Sin embargo, gracias a esa generación que sostuvo aquel momento histórico, una pléyade de futuros profesionales comenzaron a formarse en escuelas y universidades cubanas, con el objetivo de pertrecharse de la filosofía y los conocimientos necesarios para desarrollar una verdadera nación contemporánea “con todos y para el bien de todos”, según los principios martianos y marxistas.
“Todos cumplimos el papel como buenamente pudimos, pero no fue sin penas ni apuros. Muchos errores se cometieron en la parte administrativa (…) y grandes y costosos errores cometimos también en el aparato político que, poco a poco, fue cayendo en una tranquila y placentera burocracia, identificado casi como trampolín para ascensos y para cargos burocráticos de mayor o menor cuantía, desligado totalmente de las masas.”
Pero hubo jóvenes profesionales que, una vez capacitados intelectualmente por la Revolución, no encontraron durante su etapa de adiestramiento el espacio laboral adecuado, y esto provocó, en algunos casos, la frustración asociada con un potencial técnico-científico insatisfecho con las posibilidades de realización profesional. La inversión hecha por el país en la formación de especialistas quedó subutilizada en aquellos que decidieron trabajar en áreas para las cuales no estaban preparados.
“El eje central de nuestros errores está en nuestra falta de sentimiento de la realidad en un momento dado, pero la herramienta que nos faltó, lo que fue embotando nuestra capacidad de percepción y convirtiendo al partido en un ente burocrático, poniendo en peligro la administración y la producción, fue la falta de cuadros desarrollados a nivel medio (…) Es necesario trabajar con los profesionales, impulsando a los jóvenes a seguir algunas de las carreras técnicas más importantes, para tentar de darle a la ciencia el tono de entusiasmo que garantice un desarrollo acelerado”.
Desde muy temprano el Che supo definir cómo debía ser un cuadro de la Revolución. A continuación relaciono, a manera de resumen, algunas de sus ideas principales al respecto:
El cuadro es un individuo…
- con suficiente desarrollo político como para poder interpretar las grandes directivas emanadas del poder central, hacerlas suyas y transmitirlas como orientación a la masa.
- de disciplina ideológica y administrativa, que conoce y practica el centralismo democrático y sabe valorar las contradicciones existentes en el método para aprovechar al máximo sus múltiples facetas.
- que sabe practicar en la producción el principio de la dirección colectiva y decisión y responsabilidad únicas, cuya fidelidad está probada y cuyo valor físico y moral se ha desarrollado al compás de su desarrollo ideológico, de tal manera que está dispuesto siempre a afrontar cualquier debate y a responder hasta con su vida de la buena marcha de la Revolución.
- con capacidad de análisis propio, lo que le permite tomar las decisiones necesarias y practicar la iniciativa creadora de modo que no choque con la disciplina.
- … es un creador, un dirigente de alta estatura, un técnico de buen nivel político que puede, razonando dialécticamente, llevar adelante su sector de producción o desarrollar a la masa desde su puesto político de dirección.
- Que para desarrollarlo hay que empezar por establecer el principio selectivo en la masa, es allí donde hay que buscar las personalidades nacientes, probadas en el sacrificio o que empiezan ahora a mostrar sus inquietudes, y llevarlas a escuelas especiales, o, en su defecto a cargos de mayor responsabilidad que lo prueben en el trabajo práctico.
Con esta arrancada era suficiente. La orientación estaba, solo restaba cumplirla. Luego, en busca del perfeccionamiento en esta área tan determinante, se presentaron de modo oficial en el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), celebrado en La Habana del 17 al 22 de diciembre de 1975, las tesis sobre la política de formación, selección, ubicación, promoción y superación de los cuadros, consideradas como tareas fundamentales en la actividad del Estado, la UJC, el Partido y las organizaciones de masas:
“De la labor de los cuadros dependen, en gran medida, los éxitos en las diversas esferas del trabajo partidista, estatal, económico y político en general (…) En las masas existe una fuente inagotable de talentos y de lo que se trata es de encontrarlos, seleccionarlos, formarlos y promoverlos de una forma adecuada, cautelosa y paciente. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que _ si bien es cierto que en la construcción del socialismo la clase obrera dispone de una cantera de cuadros incomparablemente más amplia que la existente para las clases gobernantes de cualquier otra sociedad anterior _ esta etapa del desarrollo social reclama, a la vez, cuadros calificados y eficientes, en mayor medida que en ninguna otra de las precedentes, porque se trata de una sociedad que se construye consciente y planificadamente sobre la base de leyes objetivas que deben conocerse y dominarse.”
Quedaba claro. La política de cuadros tenía una orientación definida. Para seleccionar a los dirigentes revolucionarios se debía tener en cuenta:
- Sus cualidades y confiabilidad política.
- La capacidad de dirección y de organización que demuestre.
- Su grado de conciencia y responsabilidad ante el trabajo.
- El grado de dominio y conocimiento que tenga de la actividad que va a dirigir.
Estas tesis, aprobadas por el Primer Congreso, y ratificadas en el Segundo Congreso del PCC de 1980, dejan claridad absoluta sobre los principios rectores de la política de cuadros; los requisitos a tener en cuenta; cualidades que deben poseer los cuadros, tanto político-ideológicas y morales, como técnico – laborales; los deberes y la correcta evaluación de los cuadros; la formación de canteras y listas de reserva; la influencia del partido en este proceso de formación y preparación; objetivos y vías de superación política- ideológica y cultural en los diferentes niveles.
En Julio de 1996 se da a conocer el Código de Ética de los cuadros del estado cubano, donde se define, sin dudas, el hombre nuevo fruto de la Revolución. El 15 de octubre de 1999 se publica en la Gaceta Oficial el Decreto – Ley No. 196 del Sistema de Trabajo con los cuadros del estado y del gobierno, donde queda legislado todo lo referente a las reservas, la ética y régimen disciplinario de los cuadros cubanos.
En febrero del 2000, a manera de resumen, aparecen los principios que sustentan la política de cuadros a partir de lo aprobado en el Primer Congreso del Partido, que aquí fue refrendado y enriquecido teniendo en cuenta la experiencia acumulada 25 años después.
El 29 de marzo del propio año, como parte del acuerdo No. 3670, quedan definidos los lineamientos e indicadores del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros para la instrumentación, ejecución y control de la aplicación de la política de cuadros en los órganos, organismos y entidades del estado y el gobierno, donde se facilita el estudio del Decreto –Ley 196.
También la Secretaría del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros envía, entre otras, sendas cartas, el 1 de octubre de 2002, y el 2 de octubre del 2004, a los jefes de los organismos de la administración central del estado, presidentes de los consejos de la administración provinciales y otras entidades. La primera con el objetivo de que las Comisiones de Cuadros a todos los niveles pudieran disponer de más información en las fichas de las propuestas de los movimientos de cuadros; la segunda, donde se adjunta la modificación recientemente aprobada a la Estrategia Nacional de Preparación y Superación de los Cuadros del Estado y del Gobierno y sus Reservas, que refiere los principios, la preparación y superación y estrategias que deben seguir los cuadros revolucionarios cubanos.
Un poco más cerca, el 29 de enero de 2012, fue dedicada la décima parte de los Objetivos de trabajo del Partido Comunista de Cuba, aprobados por la Primera Conferencia Nacional, al tema de la política de cuadros (objetivos 73 al 82, Capítulo III). Aquí se vuelve a retomar la importancia de las reservas de cuadros; su promoción desde la base; su renovación paulatina con límites establecidos; su agilidad y creatividad en la toma de decisiones; intransigencia ante lo mal hecho; sensibilidad política y humana; vínculo con las masas; necesaria rotación oportuna para completar su preparación; y por último, en el Objetivo No. 82, el sistema de evaluación de los cuadros.
Todo lo anterior demuestra que la máxima dirección del país, desde los propios inicios de la Revolución, se ha ocupado in extensis de todo lo relacionado con la política de cuadros y sus reservas por la importancia que ello significa para el avance paulatino de nuestra sociedad.
II
Con enorme satisfacción para los avileños, recientemente tuvimos la oportunidad de trasmitir la Mesa Redonda Internacional desde nuestra provincia con un equipo de trabajo de la Televisión Avileña que estuvo a la altura de un suceso de tal relevancia. Impresionante fue, también, el modo en que los invitados a debatir sobre la agricultura en Ciego de Ávila supieron defender el prestigio profesional del territorio.
Este es un ejemplo elocuente de lo que se espera respecto a la aplicación de todo lo orientado en la preparación de los cuadros y sus reservas, y que en los Lineamientos e Indicadores del Comité ejecutivo del Consejo de Ministros antes mencionados tiene, desde el año 2000, una transparencia meridiana cuando señala que la selección y formación de la reserva es una de las principales tareas del trabajo con los cuadros. Su objetivo es desarrollar el potencial de dirección que garantice: la renovación de la cultura, estilo y técnicas de dirección, y la preparación general y específica, teórica y práctica, indispensable para el desempeño de un nuevo cargo, así como la necesaria continuidad de la dirección.
La Cultura, escudo y espada de la nación, no puede defenderse desde el diletantismo profesional, ni debe ser un terreno presto para que sea guiado en sus distintos ángulos por dirigentes que provengan de cualquier rama aunque demuestren alto dominio de técnicas y estilos de dirección pero que no conozcan, siquiera, lo más elemental de la manifestación artística que le ha correspondido desarrollar. No es un terreno dispuesto a la improvisación o al experimento administrativo.
Los cuadros de la cultura, al igual que en otras empresas y organismos, tienen que poseer una preparación profesional elevada; sentido de pertenencia; definición política e ideológica; cultura general; conocimiento del arte, la historia y los desafíos asociados con la contemporaneidad; y, no menos importante, capacidad de diálogo y adecuación circunstancial que le permitan ser un verdadero dirigente que practique la dialéctica revolucionaria.
He sido testigo de dirigentes de la cultura en nuestro territorio que, frente a un desafío inesperado, han sido capaces de hacer, en tiempo mínimo, la presentación de un libro o una revista especializada; escribir las palabras de apertura de un evento de elevada connotación; ofrecer entrevistas; agasajar a un invitado de prestigio internacional; improvisar un discurso oral demostrativo de dominio absoluto de cultura general, cubana y avileña … Y es que así debe ser: eso es lo que se espera, también, de un verdadero cuadro de la cultura formado por la Revolución desde una óptica ecuménica.
Existe una profunda necesidad de que los cuadros de la cultura, hoy, no sean seleccionados “a dedo”, como dijera el Che, ni por su “sensibilidad” o “confiabilidad”. Estas, ya, no son condiciones suficientes. Hace mucho no debieron serlo. Tiene que ser el mejor preparado de todos los cuadros.
La Revolución ha invertido (sería incontable) excesivos recursos en la preparación profesional, cultural e ideológica: universidades, politécnicos, escuelas de oficio, de arte, de formación política… Un ejemplo reciente está en los Diplomados impartidos a nuestros dirigentes relacionados con el perfeccionamiento de la política económica y social, donde el claustro de profesores de las universidades ha jugado un papel preponderante.
Los procedimientos de evaluación a los cuadros, si bien forman parte de una política nacional, no dejan de ser escabrosos a la hora de aplicarlos. Se debe garantizar lo que indica el Objetivo No. 82 de la Primera Conferencia Nacional del PCC: lograr que el sistema de evaluación de los cuadros caracterice con objetividad su actuación personal y los resultados de la actividad que atiendan, defina el momento de desarrollo en que se encuentren y sus perspectivas.
Pero: ¿Han sido identificadas las causas por las cuáles los profesionales cubanos no encuentran en las labores de dirección un atractivo para su desarrollo integral?
La estimulación moral, el reconocimiento oportuno a los resultados de trabajo y una justa remuneración salarial, tienen tanto valor en un cuadro como riguroso y profundo ha de ser el análisis que nos conduzca a su selección y promoción. Hay contextos que son más nobles que otros, donde los cuadros pueden desenvolverse con mayor comodidad. Y hay esfuerzos que, por condiciones objetivas, sólo se quedan en el empeño y no alcanzan, quizás, el estímulo añorado.
La ética, conducta, prestigio, profesionalidad, consecuencia revolucionaria, son, en esta batalla, indicadores de integralidad que no pueden ser desdeñados. La manera medible que se utiliza en la evaluación de cuadros debe estar acompañada, además, por el sentido común y la equidad.
Si así se aplica, y se diseña un sistema de acciones que contribuya al perfeccionamiento de la capacitación de la reserva de cuadros en correspondencia con las transformaciones actuales, estoy seguro que vamos en pos de un futuro próspero.
La cultura, considero, está experimentando un renacer en diversas áreas, pero ello debe ir asociado con una adecuada política de cuadros que permita la sucesión coherente de cargos sensibles que pueden ser determinantes para un desarrollo integral del arte y la literatura en nuestro territorio.
Soy optimista, confío en el avance porque, con tantos años de experiencia y orientación sobre este tema, no tenemos derecho a equivocarnos. Obstaculizar la política cultural por falta de conocimientos o visión, sería tan delicado como desconocer los procedimientos de economía, contabilidad o política tributaria en momentos donde la prioridad está en la eficiencia, el orden y la exigencia.
Los cuadros que sustituyan a quienes dirigen hoy las direcciones municipales y provinciales, empresas, consejos e instituciones culturales, deben venir de una preparación integral donde se conjuguen los conocimientos teóricos y la praxis político-cultural.
Y es que a más de medio siglo no podemos proyectarnos del modo en que lo hicimos en los años 50. Los propios lineamientos son una demostración de que el Partido tiene los pies sobre la tierra y está impulsando transformaciones sociopolíticas que parten de una realidad compleja marcada por la globalización y el desarraigo. Y este intento será definitivo. No debemos escondernos de nosotros mismos. Tenemos que ser sinceros para que el cambio se produzca. Cambio que tiene que comenzar, necesariamente, por nuestra mentalidad.
Bibliografía Consultada
- Adorno, Theodor. Culture and Administration.
- Castro Ruz, Raúl. El Futuro de Nuestra patria será un Eterno Baraguá. Llamamiento al IV Congreso del PCC. La Habana: Editora Política, 1990.
- Castro Ruz, Raúl. Si se perdiera la Revolución perderíamos la Independencia. Entrevista concedida al periodista cubano Luis Báez. La Habana: Editora Política, 1994.
- Código de Ética de los cuadros del estado cubano, La Habana, 1996.
- Estrategia nacional de preparación y superación de los cuadros del estado y del gobierno y sus reservas.
- Gaceta Oficial. Decreto – Ley No. 196 del Sistema de Trabajo con los cuadros del estado y del gobierno.
- Guevara, Ernesto Che. El Cuadro, columna vertebral de la Revolución. Ernesto Che Guevara, Escritos y discursos, Editorial Ciencias Sociales, 1977.
- I Congreso del PCC: Tesis y Resoluciones sobre la política de formación, selección, ubicación, promoción y superación de los cuadros.
- Lineamientos e indicadores del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros para la instrumentación, ejecución y control de la aplicación de la política de cuadros en los órganos, organismos y entidades del estado y el gobierno.
- Objetivos de trabajo del Partido Comunista de Cuba aprobados por la Primera Conferencia Nacional.
- Principios que sustentan la política de cuadros.
Anexos
- El Cuadro, columna vertebral de la Revolución.
- Decreto- Ley 196.
- Código de ética de los cuadros del estado cubano.
- Estrategia nacional de preparación y superación de los cuadros del estado y del gobierno y sus reservas.
- Lineamientos e indicaciones del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros para la instrumentación, ejecución y control de la aplicación de la política de cuadros en los órganos, organismos y entidades del estado y del gobierno.
- Principios que sustentan la política de cuadros.
- Objetivos de trabajo del Partido Comunista de Cuba aprobados por la Primera Conferencia Nacional.
Anexo 1
EL CUADRO, COLUMNA VERTEBRAL DE LA REVOLUCIÓN.
ERNESTO CHE GUEVARA
Innecesario sería insistir en las características de nuestra Revolución, en la forma original, con algunos rasgos de espontaneidad, con que se produjo el tránsito de una revolución nacional libertadora, a una revolución socialista y en el cúmulo de etapas vividas a toda prisa en el curso de este desarrollo, que fue dirigido por los mismos actores de la epopeya inicial del Moncada, pasando por el Granma y terminando en la declaración de carácter socialista de la Revolución cubana. Nuevos simpatizantes, cuadros, organizaciones, se fueron sumando a la endeble estructura orgánica del movimiento inicial, hasta constituir el aluvión de pueblo que caracteriza nuestra Revolución.
Cuando se hizo patente que en Cuba una nueva clase social tomaba definitivamente el mando, se vieron también las grandes limitaciones que tendría en el ejercicio del poder estatal a causa de las condiciones en que encontráramos el Estado, sin cuadros para desarrollar el cúmulo enorme de tareas que debían cumplirse en el
aparato estatal, en la organización política y en todo el frente económico.
En el momento siguiente a la toma del poder, los cargos burocráticos se designaron «a dedo»; no hubo mayores problemas, no los hubo porque todavía no estaba rota la vieja estructura. El aparato funcionaba con su andar lento y cansino de cosa vieja y casi sin vida, pero tenía una organización y, en ella, la coordinación suficiente para mantenerse por inercia, desdeñando los cambios políticos que se producían como preludio del cambio en la estructura económica.
El Movimiento 26 de Julio, hondamente herido por las luchas internas entre sus alas izquierda y derecha, no podía dedicarse a tareas constructivas; y el Partido Socialista Popular, por el hecho de soportar fieros embates y la ilegalidad durante años, no había podido desarrollar cuadros intermedios para afrontar las nuevas responsabilidades que se avecinaban.
Cuando se produjeron las primeras intervenciones estatales en la economía, la tarea de buscar cuadros no era muy complicada y se podía elegir entre muchas gentes que tenían alguna base mínima para ejercer el cargo de dirección. Pero, con el aceleramiento del proceso, ocurrido a partir de la nacionalización de las empresas norteamericanas y, posteriormente, de las grandes empresas cubanas, se produce una verdadera hambre de técnicos administrativos. Se siente, por otro lado, una necesidad angustiosa de técnicos de producción, debido al éxodo de muchos de ellos, atraídos por mejores posiciones ofrecidas por las compañías imperialistas en otras partes de América o en los mismos Estados Unidos, y el aparato político debe someterse a un intenso esfuerzo, en medio de las tareas de estructuración, para dar atención ideológica a una masa que entra en contacto con la Revolución, plena de ansias de aprender.
Todos cumplimos el papel como buenamente pudimos, pero no fue sin penas ni apuros. Muchos errores se cometieron en la parte administrativa del Ejecutivo, enormes fallas se cometieron por parte de los nuevos administradores de empresas, que tenían responsabilidades demasiado grandes en sus manos, y grandes y costosos errores cometimos también en el aparato político que, poco a poco, fue cayendo en una tranquila y placentera burocracia, identificado casi como trampolín para ascensos y para cargos burocráticos de mayor o menor cuantía, desligado totalmente de las masas.
El eje central de nuestros errores está en nuestra falta de sentimiento de la realidad en un momento dado, pero la herramienta que nos faltó, lo que fue embotando nuestra capacidad de percepción y convirtiendo al partido en un ente burocrático, poniendo en peligro la administración y la producción, fue la falta de cuadros desarrollados a nivel medio. La política de cuadros se hacía evidente como sinónimo de política de masas; establecer nuevamente el contacto con las masas, contacto estrechamente mantenido por la Revolución en la primera época de su vida, era la consigna. Pero establecerlo a través de algún tipo de aparato que permitiera sacarle el mayor provecho, tanto en la percepción de todos los latidos de las masas como en la transmisión de orientaciones políticas, que en muchos casos solamente fueron dadas por intervenciones personales del Primer Ministro Fidel Castro o de algunos otros líderes de la Revolución.
A esta altura podemos preguntarnos, ¿qué es un cuadro? Debemos decir que, un cuadro es un individuo que ha alcanzado el suficiente desarrollo político como para poder interpretar las grandes directivas emanadas del poder central, hacerlas suyas y transmitirlas como orientación a la masa, percibiendo además las manifestaciones que ésta haga de sus deseos y sus motivaciones más íntimas. Es un individuo de disciplina ideológica y administrativa, que conoce y practica el centralismo democrático y sabe valorar las contradicciones existentes en el método para aprovechar al máximo sus múltiples facetas; que sabe practicar en la producción el principio de la discusión colectiva y decisión y responsabilidad únicas, cuya fidelidad está probada y cuyo valor físico y moral se ha desarrollado al compás de su desarrollo ideológico, de tal manera que está dispuesto siempre a afrontar cualquier debate y a responder hasta con su vida de la buena marcha de la Revolución. Es, además, un individuo con capacidad de análisis propio, lo que le permite tomar las decisiones necesarias y practicar la iniciativa creadora de modo que no choque con la disciplina.
El cuadro, pues, es un creador, es un dirigente de alta estatura, un técnico de buen nivel político que puede, razonando dialécticamente, llevar adelante su sector de producción o desarrollar a la masa desde su puesto político de dirección.
Este ejemplar humano, aparentemente, rodeado de virtudes difíciles de alcanzar, está sin embargo, presente en el pueblo de Cuba y nos lo encontramos día a día. Lo esencial es aprovechar todas las oportunidades que hay para desarrollarlo al máximo, para educarlo, para sacar de cada personalidad el mayor provecho y convertirla en el valor más útil para la nación.
El desarrollo de un cuadro se logra en el quehacer diario; pero debe acometerse la tarea, además, de un modo sistemático en escuelas especiales, donde profesores competentes, ejemplos a la vez del alumnado, favorezcan el más rápido ascenso ideológico.
En un régimen que inicia la construcción del socialismo, no puede suponerse un cuadro que no tenga un alto desarrollo político, pero por desarrollo político no debe considerarse sólo el aprendizaje de la teoría marxista; debe también exigirse la responsabilidad del individuo por sus actos, la disciplina que coarte cualquier debilidad transitoria y que no esté reñida en una alta dosis de iniciativa, la preocupación constante por todos los problemas de la Revolución. Para desarrollarlo hay que empezar, por establecer el principio selectivo en la masa, es allí donde hay que buscar las personalidades nacientes, probadas en el sacrificio o que empiezan ahora a mostrar sus inquietudes, y llevarlas a escuelas especiales, o, en su defecto a cargos de mayor responsabilidad que lo prueben en el trabajo práctico.
Así hemos ido encontrando multitud de nuevos cuadros que se han desarrollado en estos años; pero su desarrollo no ha sido parejo, puesto que los jóvenes compañeros se han visto frente a la realidad de la creación revolucionaria sin una adecuada orientación de partido. Algunos han triunfado plenamente, pero hay muchos que no pudieron hacerlo completamente y quedaron a mitad del camino, o que, simplemente, se perdieron en el laberinto burocrático o en las tentaciones que da el poder.
Para asegurar el triunfo y la consolidación total de la Revolución necesitamos desarrollar cuadros de distintos tipos; el cuadro político que sea la base de nuestras organizaciones de masas, el que oriente a éstas a través de la acción del Partido Unido de la Revolución Socialista (ya se están empezando a sentar estas bases con las escuelas nacionales y provinciales de Instrucción Revolucionaria y con los estudios y círculos de estudios a todos los niveles); también se necesitan cuadros militares, para lograr lo cual se puede utilizar la selección que hizo la guerra en nuestros jóvenes combatientes, ya que quedó con vida una buena cantidad sin grandes conocimientos teóricos pero probados en el fuego, probados en las condiciones más duras de la lucha y de una fidelidad a toda prueba hacia el régimen revolucionario, a cuyo nacimiento y desarrollo están íntimamente unidos desde las primeras guerrillas de la Sierra. Debemos promover también cuadros económicos que se dediquen específicamente a las tareas difíciles de la planeación y a las tareas de la organización del Estado socialista en estos momentos de creación. Es necesario trabajar con los profesionales, impulsando a los jóvenes a seguir alguna de las carreras técnicas más importantes, para tentar de darle a la ciencia el tono de entusiasmo ideológico que garantice un desarrollo acelerado. Y es imperativo crear el equipo administrativo que sepa aprovechar y acoplar los conocimientos técnicos específicos de los demás y orientar las empresas y otras organizaciones del Estado para acoplarlas al fuerte ritmo de la Revolución. Para todos ellos, el denominador común es la claridad política. Esta no consiste en el apoyo incondicional o los postulados de la Revolución, sino en un apoyo razonado, en una gran capacidad de sacrificio y en una capacidad dialéctica de análisis que permita hacer continuos aportes, a todos los niveles, a la rica teoría y práctica de la Revolución. Estos compañeros deben seleccionarse de las masas, aplicando el principio único de que el mejor sobresalga y que al mejor se le den las mayores oportunidades de desarrollo.
En todos estos lugares, la función del cuadro, a pesar de ocupar frentes distintos, es la misma. El cuadro es la pieza maestra del motor ideológico que es el Partido Unido de la Revolución. Es lo que pudiéramos llamar un tornillo dinámico de este motor; tornillo en cuanto a pieza funcional que asegura su correcto funcionamiento, dinámico en cuanto a que no es un simple trasmisor hacia arriba o hacia abajo de lemas o demandas, sino un creador que ayudará al desarrollo de las masas y a la información de los dirigentes, sirviendo de punto de contacto con aquéllas. Tiene una importante misión de vigilancia para que no se liquide el gran espíritu de la Revolución, para que ésta no duerma, no disminuya su ritmo. Es un lugar sensible; transmite lo que viene de la masa y le infunde lo que orienta el Partido.
Desarrollar los cuadros, es, pues, una tarea inaplazable del momento. El desarrollo de los cuadros ha sido tomado con gran empeño por el Gobierno revolucionario; con sus programas de becas siguiendo principios selectivos, con los programas de estudio de los obreros, dando distintas oportunidades de desarrollo tecnológico, con el desarrollo de las escuelas técnicas especiales, con el desarrollo de las escuelas secundarias y las universidades abriendo nuevas carreras, con el desarrollo, en fin del estudio, el trabajo y la vigilancia revolucionaria como lemas de toda nuestra patria, basados fundamentalmente en la Unión de Jóvenes Comunistas, de donde deben salir los cuadros de todo tipo y aun los cuadros dirigentes de la Revolución en el futuro.
Íntimamente ligado al concepto de “cuadro” está el de la capacidad de sacrificio, de demostrar con el propio ejemplo las verdades y consignas de la Revolución. El cuadro, como dirigente político, debe ganarse el respeto de los trabajadores con su acción. Es imprescindible que cuente con la consideración y el cariño de los compañeros a quienes debe guiar por los caminos de vanguardia.
Por todo ello, no hay mejor cuadro que aquel cuya elección efectúa la masa en las asambleas que designan los obreros ejemplares, los que serán integrados al PURS junto con los antiguos miembros de las ORI [Organizaciones Revolucionarias Integradas] que pasen todas las pruebas selectivas exigidas. Al principio constituirán un partido pequeño, pero su influencia entre los trabajadores será inmensa; luego éste se agrandará cuando el avance de la conciencia socialista vaya convirtiendo en una necesidad el trabajo y la entrega total a la causa del pueblo. Con dirigentes medios de esa categoría, las difíciles tareas que tenemos delante se cumplirán con menos contratiempos. Luego de un período de desconcierto y de malos métodos se ha llegado a la política justa, la que no será abandonada jamás. Con el impulso siempre renovado de la clase obrera, nutriendo con sus fuentes inagotables las filas del futuro Partido Unido de la Revolución Socialista, y con la rectoría de nuestro partido, entramos de lleno en la tarea de formación de cuadros que garanticen el desarrollo impetuoso de nuestra Revolución. Hay que triunfar en el empeño.
Anexo 2
DECRETO-LEY 196
FIDEL CASTRO RUZ, Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba.
HAGO SABER: Que el Consejo de Estado ha acordado lo siguiente:
POR CUANTO: El trabajo con los cuadros del Estado y del Gobierno forma parte del Sistema de Dirección de nuestra Sociedad Socialista; toda su estrategia se fundamenta en los principios y la política trazada por el Partido Comunista de Cuba, dirigida a elevar la eficiencia de nuestro sistema, preservar y desarrollar los valores políticos y éticos de la Revolución y el Socialismo.
POR CUANTO: La Comisión Central de Cuadros, órgano consultivo y asesor del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, constató a través de análisis y evaluaciones realizados, la necesidad de actualizar las disposiciones jurídicas contentivas de los objetivos y principios generales del Sistema de Trabajo con los Cuadros del Estado y del Gobierno, con el propósito de activar, estimular y potenciar dicha labor, teniendo en consideración la experiencia acumulada y las transformaciones económicas efectuadas en el país.
POR CUANTO: Se requiere lograr una mayor integralidad y flexibilidad en el procedimiento aplicable; incluir el tratamiento a los cuadros electos para desempeñar cargos profesionales en los órganos estatales y, a su vez, ordenar el número de disposiciones vigentes relativas al sistema de trabajo con los cuadros.
POR TANTO: El Consejo de Estado de la República de Cuba, en uso de las atribuciones que le están conferidas por el artículo 90 inciso c) de la Constitución de la República, resuelve dictar el siguiente:
DECRETO-LEY Nº 196
SISTEMA DE TRABAJO CON LOS CUADROS
DEL ESTADO Y DEL GOBIERNO
CAPITULO I
DISPOSICIONES GENERALES
Artículo 1: El presente Decreto-Ley tiene por objetivo, establecer las normas básicas, para la aplicación y control de la Política de Cuadros, en el ámbito de los órganos, organismos y entidades del Estado y del Gobierno.
Artículo 2: Son considerados cuadros, los trabajadores que por sus cualidades, capacidad de organización y dirección, voluntad y compromiso expreso de cumplir los principios establecidos en el Código de Ética de los Cuadros del Estado, son designados o electos para ocupar cargos de dirección en la función pública, así como en los sistemas de las organizaciones económicas y unidades presupuestadas del Estado y del Gobierno.
Artículo 3: Los sujetos del presente Decreto-Ley se clasifican de la forma siguiente:
- a) Dirigentes Superiores del Estado y del Gobierno: Son los que en la función pública ocupan los cargos de dirección del más alto rango, definidos como tales en la Constitución de la República, en las leyes y en las disposiciones del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros sobre la organización, atribuciones y funciones de los organismos de la Administración Central del Estado y demás órganos subordinados al Consejo de Estado y al Consejo de Ministros.
Son los electos por la Asamblea Nacional del Poder Popular para ocupar cargos profesionales dentro del aparato del Estado y del Gobierno, y los designados por este órgano y por los Consejos de Estado y de Ministros para ocupar similares responsabilidades.Los dirigentes superiores tienen la representación del Estado y del Gobierno según el caso, y autoridad propia y amplias facultades de decisión y mando en el ejercicio de las atribuciones y funciones asignadas al organismo u órgano que corresponda.
- b) Dirigentes intermedios del Estado y Gobierno: Son los que en la función pública ocupan cargos de dirección en unidades organizativas de los órganos y organismos estatales de nivel nacional o local, cuya función es la instrumentación y ejecución, en lo que les compete, de la política aprobada.
Son los designados por los jefes de los órganos estatales y de los organismos de la Administración Central del Estado y los electos o designados, por las Asambleas Provinciales y Municipales del Poder Popular.
- c) Directivos: Son los que en las empresas y uniones de empresas de la producción y los servicios u otras organizaciones económicas estatales, con personalidad jurídica propia; en las unidades presupuestadas, y en las entidades empleadoras de las inversiones extranjeras, ocupan los cargos de dirección de mayor responsabilidad, adoptan las decisiones más importantes sobre la actividad fundamental, la gestión económica o las finanzas, y la utilización de los recursos materiales y humanos de la entidad o institución que dirigen. Tienen autoridad y ostentan la representación de la entidad o institución de que se trate.
Son los designados, como jefes o integrantes de los órganos colectivos de dirección de las organizaciones empresariales estatales y unidades presupuestadas, por los jefes de los organismos de la Administración Central del Estado, de las entidades nacionales, por las Asambleas Provinciales y Municipales del Poder Popular o por quienes en éstos deleguen.
Artículo 4: La Comisión Central de Cuadros a partir de los conceptos y principios expresados en el artículo que antecede, establecerá la forma y el modo de determinar otros cargos específicos, no incluidos en el artículo anterior, cuyos titulares deberán ser considerados como cuadros, a propuesta de los Jefes de los órganos, organismos y entidades nacionales, del Estado y del Gobierno.
Artículo 5: En cada organismo debe quedar claramente definida la nomenclatura de cargos por niveles de dirección. Los jefes, en cada órgano, organismo o entidad, serán los máximos responsables de garantizar la más estricta disciplina y respeto en la ejecución de cualquier acción que se corresponda con la aplicación de lo que se establece en el presente Decreto-Ley.
A los efectos de lo establecido en el párrafo precedente, “nomenclatura de cargos” es la relación de cargos de cuadros cuyo nombramiento corresponde a un mismo nivel de decisión.
Artículo 6: Los Cuadros tienen los deberes siguientes:
- a) cumplir y hacer cumplir, la Constitución de la República, las leyes y demás disposiciones vigentes, así como las directivas y planes del Estado y Gobierno;
- b) cumplir y hacer cumplir el Código de Ética de los Cuadros del Estado Cubano;
- c) lograr que su colectivo obtenga los resultados previstos, en tiempo y forma y con los niveles de eficiencia y calidad requeridos;
- d) responder por el control, cuidado y buen uso de los recursos humanos, materiales y financieros bajo su responsabilidad.
- e) alcanzar la preparación integral requerida y propiciar la de los subordinados, y particularmente la de su reserva;
- f) aplicar y desarrollar en su ámbito de dirección, los métodos, estilos y técnicas de dirección que se correspondan con los principios y orientaciones establecidos por sus respectivos órganos u organismos superiores;
- g) garantizar que su colectivo de dirección y personalmente él, presten atención y brinden una adecuada respuesta a los planteamientos y quejas de la población;
- h) los demás que se establezcan en los reglamentos y otras disposiciones complementarias al presente Decreto Ley.
Artículo 7: Los Cuadros tienen los derechos siguientes:
- a) ser promovidos, según sus méritos y capacidades, en correspondencia con las condiciones de idoneidad establecidas y los resultados de su trabajo, recibiendo siempre la preparación preliminar para el cargo que se destina;
- b) ejercer las facultades propias del cargo que ocupan;
- c) recibir la información que requieran para el ejercicio pleno de sus funciones;
- d) recibir la atención y los estímulos morales y materiales que se establezcan, en correspondencia con los resultados de la evaluación de su trabajo y comportamiento integral;
- e) presentar su renuncia y que esta sea evaluada y aceptada, salvo que se considere debe ser objeto de un proceso de separación definitiva del cargo;
- f) examinar su expediente de cuadro y conocer del contenido de cualquier documento que implique criterios evaluativos, antes de ser incluidos en su expediente;
- g) los demás que le confieren los reglamentos y las disposiciones complementarias del presente Decreto Ley.
Artículo 8: El trabajo con los cuadros es responsabilidad directa de los jefes en cada nivel de dirección; se desarrolla a partir de la discusión colectiva y la responsabilidad individual en la toma de decisiones, con el más amplio y efectivo intercambio de opiniones y consultas, sin disminuir las facultades de los jefes y de los organismos competentes.
Artículo 9: En cada órgano, organismo o entidad nacional, en los órganos provinciales y municipales del Poder Popular, así como, en todas las organizaciones económicas y unidades presupuestadas de sus respectivos sistemas, se constituirán Comisiones de Cuadros, como órgano asesor, para evaluar y presentar propuestas respecto a las decisiones sobre el trabajo con los cuadros y sus reservas.
La integración y funcionamiento de las Comisiones de Cuadros se ajustarán a las normas establecidas por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.
CAPITULO II
DE LOS CUADROS Y SU RESERVA
Artículo 10: Para la correcta aplicación de la política respecto al trabajo con los cuadros se establecen, de modo particular e interrelacionadas las principales acciones que integran el sistema y que son las siguientes:
– Selección y movimiento de Cuadros
– Selección y formación de la Reserva
– Evaluación
– Preparación y Superación
– Atención y Estimulación
– Información
Artículo 11: El proceso de selección de los cuadros designados y sus reservas se fundamenta en las cualidades y méritos individuales que deben poseer los propuestos, cumpliendo los requisitos generales y los específicos, determinados éstos últimos por los objetivos, funciones y facultades establecidas para cada cargo.
Artículo 12: Los requisitos generales que necesitan cumplir los cuadros, para ocupar cualquier cargo son:
- a) comportamiento laboral y personal ético;
- b) capacidad de dirección y organización;
- c) grado de conciencia y responsabilidad ante el trabajo;
- d) dominio y conocimiento de la actividad que va a dirigir;
- e) nivel profesional o técnico adecuado;
- f) resultados satisfactorios en el trabajo;
- g) prestigio y reconocimiento social.
Es incompatible la condición de cuadro con la realización de otros trabajos o actividades que puedan afectar directa o indirectamente los intereses y la imagen pública de la entidad donde labora.
En la ley o los reglamentos de los órganos, organismos y entidades nacionales pueden exigirse otros requisitos o condiciones adicionales en correspondencia con las funciones, facultades y atribuciones de cada cargo o de las especificidades de la actividad de que se trate.
La selección de los cuadros electos se ajustará en todos los casos a lo establecido en las normas jurídicas correspondientes.
ARTICULO 13: Las autoridades u órganos facultados para designar, seleccionan la persona que reúna los requisitos o condiciones para ocupar adecuadamente cada cargo, siguiendo los principios y objetivos establecidos en la Política de Cuadros, y conforme a los procedimientos establecidos en la ley o el reglamento del órgano, organismo o entidad nacional de que se trate.
Los designados no pueden realizar actividades por cuenta propia, ni desempeñar otro cargo o empleo remunerado, con excepción de los cargos docentes, de investigación científica u otros que le sean igualmente aprobados por decisión expresa de la autoridad u órgano que los designó.
ARTICULO 14: Se tendrá en cuenta, durante el proceso de selección, los resultados obtenidos en el cargo que desempeña, su capacidad de dirección, la motivación, y la situación de dirección que deberá enfrentar.
En el análisis integral, para seleccionar al cuadro más idóneo para ocupar un cargo, se tendrán en cuenta las posibilidades y disposición de éstos para cumplir los principios establecidos en el Código de Ética de los Cuadros del Estado Cubano.
Durante el proceso evaluativo se tendrá en cuenta el conjunto de cualidades y requisitos que posean y cumplan los propuestos, lo cual permitirá definir con objetividad y determinar el cuadro propuesto con mayor idoneidad para ocupar el cargo, aún cuando temporalmente no logre cumplir determinados aspectos de los requisitos específicos fijados en los incisos d) y e) del artículo 12.
Artículo 15: Los movimientos de los cuadros que no implican la terminación de la relación laboral, son los siguientes:
- a) promoción, para ocupar un cargo de mayor jerarquía; también se utilizará cuando se considere que la nueva responsabilidad es socialmente de más trascendencia que la desempeñada. Se utilizará además, cuando se proponga y nombre en un cargo considerado de cuadro a un trabajador que en el momento de su propuesta y nombra-miento no ostenta la condición de cuadro, independientemente de que proceda o no de la entidad donde será nombrado;
- b) traslado o reubicación para un cargo de igual o inferior jerarquía, en el mismo organismo o entidad en que actúa, o en otros, por necesidades de la producción o los servicios, o por solicitud propia;
- c) cese en sus funciones, para los electos, y liberación para los designados, por limitaciones físicas o intelectuales para el cargo que desempeñan; por planes de rotación establecidos; por renovación; por envío a cursos o a otras misiones; por solicitud propia, y por problemas de salud, personales o familiares que les impidan continuar en el desempeño del cargo;
- d) democión para un cargo de inferior jerarquía debido a deficiencias en su trabajo, errores cometidos, negligencia, irresponsabilidad, indisciplina u otras causas que pueden llevar a la aplicación de medidas disciplinaria; o por la pérdida de alguno de los requisitos o condiciones establecidos para permanecer en el cargo.
Artículo 16: Los movimientos que determinan el cese de la relación laboral de los cuadros son:
- a) separación definitiva, por incurrir en delito, faltas, negligencia, indisciplinas o incumplimiento de deberes establecidos u otras causas imputables al mismo, que son sancionables y que ocasionan afectación de su prestigio y autoridad, por lo que determinan la salida del sistema de cuadros del organismo, entidad u organización de que se trate, o del Sistema de Cuadros del Estado, según la gravedad de los hechos cometidos;
- b) revocación para el caso de los electos, según se establece en la legislación correspondiente;
- c) renuncia;
- d) jubilación;
- e) fallecimiento.
Artículo 17: Quien presenta una propuesta de movimiento de cuadros, tiene la responsabilidad de ajustarla a los términos y condiciones establecidos en la legislación específica dictada para los cuadros electos y los designados, según corresponda. Su fundamentación debe corresponder con el movimiento propuesto, y debe aportar todos los elementos e informaciones que aseguren con elevado rigor y máxima calidad, la objetividad del análisis y la certeza en la decisión que se adopte.
Artículo 18: En los casos de promoción, deben proponerse, como norma, dos candidatos, con el objetivo de tener opciones que permitan garantizar el principio de selección, a partir de que éstos cumplan en similares condiciones, la capacidad y los requisitos generales y los específicos para el cargo. Cuando no existan posibilidades objetivas y se presente variante única, deben exponerse las causas y analizar críticamente las limitaciones e insuficiencias que se manifiestan en el desarrollo de la política de cuadros en el órgano, organismo o entidad correspondiente.
Artículo 19: Cuando los movimientos se deban a necesidades de la producción o los servicios; limitaciones físicas o intelectuales; renovación; o pérdida de alguno de los requisitos o condiciones para permanecer en el cargo, la autoridad, órgano u organismo facultado agotará las posibilidades de reubicación en otra plaza, acorde con la calificación profesional o técnica, y las condiciones físicas del cuadro, y a esos fines le realizará una propuesta de reubicación, siempre que sea posible con un mínimo de dos opciones.
En caso de que la propuesta de reubicación no sea aceptada sin causa justificada, se podrá dar por terminada la relación laboral.
Artículo 20: Cuando el nombramiento se haya emitido por una autoridad u órgano del nivel superior de dirección al de la entidad donde laboraba el designado, la propuesta de reubicación laboral deberá hacerse por decisión de la mencionada autoridad u órgano.
Artículo 21: El órgano, organismo o entidad que aplique una democión, separación del cargo, o revocación, queda responsabilizado con la nueva ubicación del cuadro, dentro o fuera del organismo, en el sentido de garantizar que la misma no signifique la asignación de una responsabilidad que burle o contradiga la medida aplicada. En su caso, igual responsable será la institución receptora del cuadro, si no observa lo que se corresponda con la medida aplicada.
Artículo 22: La renuncia, se presenta por escrito a la autoridad u órgano que emitió el nombramiento. El renunciante no puede abandonar el cargo hasta que se le autorice por la autoridad u órgano facultado dentro de los 60 días naturales posteriores a la fecha de la presentación de la solicitud.
No obstante, el término del párrafo anterior puede ser duplicado cuando el designado esté sujeto a un proceso de investigación debido a violaciones graves de la disciplina o por pérdida de los requisitos o condiciones establecidos
Artículo 23: Una vez aprobado por el nivel que corresponda efectuar el movimiento de cuadros, debe garantizarse por el jefe inmediato superior, la programación, ejecución y control del plan de entrega y recepción del cargo, de lo cual debe quedar constancia mediante acta firmada.
Artículo 24: La selección y formación de la reserva tendrá como objetivo desarrollar, con sus recursos humanos, el potencial de dirección que garantice la oportuna renovación y la adecuada combinación de los cuadros más jóvenes, con los más experimentados y eficientes, para asegurar un gradual y continuo proceso de perfeccionamiento de la dirección.
Artículo 25: La reserva es un sistema abierto que requiere renovación y se constituirá de fuentes internas, lo que no excluye la posibilidad de considerar personal procedente de otras ramas o actividades, debiéndose establecer, previamente, las coordinaciones entre los jefes de las entidades al nivel que corresponda.
Artículo 26: La reserva debe organizarse para un cargo específico. También puede organizarse, atendiendo a las características del cargo o la actividad, por grupo de cargos, para un nivel de dirección determinado o con un propósito genérico.
Artículo 27: La evaluación de los cuadros es un proceso ininterrumpido que se realizará a partir de los resultados del trabajo y su desempeño individual, constatando el progreso de la actividad que dirige o realiza de forma cotidiana y sistemática, teniendo en cuenta su actitud, ejemplaridad y autoridad personal.
Los cuadros serán evaluados periódicamente sobre la base del cumplimiento de los requisitos y condiciones generales y específicas que se tuvieron en cuenta para su designación o elección.
Artículo 28: El proceso de evaluación constituirá la vía para asegurar el estudio y la profundización, por cada cuadro, de los preceptos y principios establecidos en el Código de Ética, que deben ser reflejados en el análisis autocrítico de la auto-evaluación presentada por él, y en la ratificación oficial de su compromiso, al momento de recibir las conclusiones de su evaluación
Artículo 29: La responsabilidad de efectuar la evaluación recae en el jefe inmediato superior del cuadro.
En todos los casos en que se proponga un movimiento de cuadros, su evaluación debe ser actualizada si han transcurrido más de seis meses de la última efectuada.
Artículo 30: La frecuencia de la evaluación se fijará de acuerdo con el ciclo propio de la actividad de modo que puedan medirse los objetivos proyectados por cada nivel de dirección y cuyo término máximo no deberá exceder los dos años, salvo excepciones en las que previa autorización del jefe inmediato del evaluador, podría ser extendido hasta un año más.
Con el resultado de la evaluación se emitirá por el jefe inmediato superior un documento contentivo de las conclusiones y recomendaciones, copia del cual se entregará al evaluado.
Artículo 31: El cuadro inconforme con los resultados de la evaluación puede dentro del término de los 10 días hábiles posteriores a la notificación, presentar reclamación ante la autoridad superior a la que lo evaluó, la cual deberá resolverla dentro de los 30 días posteriores.
Contra lo resuelto por la mencionada autoridad no cabe recurso alguno en lo administrativo, ni en lo judicial.
Artículo 32: La labor de preparación y superación es un proceso sistemático y continuo de formación y desarrollo de los cuadros y sus reservas a todos los niveles.
Los órganos, organismos y entidades nacionales aplican la política de formación y preparación de sus cuadros, así como apoyan, controlan y ejecutan, dichas actividades en el Sistema de su competencia.
El Ministerio de Educación Superior dirige y controla, acorde con la política trazada por el Gobierno en coordinación con los organismos de la Administración Central del Estado y los gobiernos territoriales, la preparación y superación de los cuadros y sus reservas.
Artículo 33: La estrategia de preparación y superación de los cuadros y sus reservas, se elabora con una proyección a mediano y largo plazo, respondiendo al diagnóstico de necesidades de sus cuadros, con la visión y objetivos trazados por cada órgano, organismo y entidad nacional, acorde con los Lineamientos de la Estrategia Nacional.
Los jefes, en cada instancia, responden por la elaboración y consecución de la Estrategia de Superación de los cuadros subordinados, y por su evaluación sistemática.
Artículo 34: La atención y estimulación a los cuadros, se desarrollará conforme con la política establecida; debe ser sistemática y estar basada en el conocimiento particular y la atención diferenciada a los cuadros.
La atención a los cuadros es responsabilidad directa de sus respectivos jefes, quienes tienen el deber de conducirlos correctamente y prestarles ayuda en la solución de las tareas que enfrentan para superar deficiencias y cumplir sus objetivos de trabajo, en especial, la atención brindada a cualquier situación laboral, social o personal que presenten, y que pueda afectar el estado de salud, el ánimo o la motivación de los cuadros.
Artículo 35: La estimulación moral y material a los cuadros, deberá basarse en los resultados de la evaluación integral de éstos, teniendo en cuenta los diferentes tipos de actividades, niveles de dirección, prioridades y territorios en que se desarrollen, atendiendo a la situación concreta que enfrente el país, y potenciando la aplicación práctica de los estímulos morales, dada su importancia y significación.
Artículo 36: El expediente personal del cuadro constituye la base de la información estadística sobre la materia, la que se resume en el Sistema Estadístico Nacional.
A cada cuadro se le confecciona un expediente donde consta la autobiografía, resumen de datos personales, fotos y características técnico-laborales, los nombramientos, certificados de evaluación, reconocimientos, sanciones y toda otra información que los órganos, organismos y entidades nacionales consideren importante para su trabajo con los cuadros.
Los jefes en todos los niveles de dirección, garantizarán el cumplimiento, en tiempo y con calidad, de la Información Estadística establecida en el Sistema Nacional, así como contribuirán al exitoso desarrollo de las encuestas, censos u otras formas orientadas por el Estado y el Gobierno, en los aspectos y alcance que se determine.
CAPITULO III
DE LA ETICA DE LOS CUADROS DEL ESTADO
Artículo 37: Los que representan a nuestro pueblo en los diferentes niveles de dirección y ostentan funciones estatales y gubernamentales deben regir su actuación, tanto en el desempeño del cargo como en la vida personal, acorde con los principios contenidos en el Código de Ética de los Cuadros del Estado Cubano.
Los jefes de los organismos de la Administración Central del Estado, entidades nacionales y los presidentes de los Consejos de la Administración Provinciales y Municipales podrán decidir de modo excepcional, a qué otros dirigentes de su sistema se extiende el Código de Ética.
Artículo 38: En todas las instancias y niveles de dirección, los jefes tienen el deber de sistematizar el estudio, intercambio y divulgación del Código de Ética entre los cuadros que les están subordinados, con el propósito fundamental de propiciar la reflexión y el enriquecimiento de sus propias percepciones sobre las formas de orientar su trabajo y su vida; alertarlos y prevenirlos frente a las tendencias que puedan surgir ante las transformaciones económicas y la agresiva acción enemiga; y a lograr, en fin, que hagan suyo el ideal siempre inagotable del perfeccionamiento humano.
Artículo 39: En todas las instancias y niveles de dirección, los jefes tendrán, además, los deberes siguientes:
- a) garantizar que en el proceso de preparación y recepción del cargo para los casos de compañeros que se incorporan a los de dirección, se instrumente y controle el estudio por éstos del Código de Ética; se propicien las condiciones para que puedan exponer sus criterios, y públicamente en el acto oficial de recepción del cargo, expresen su disposición a cumplirlo;
- b) en los casos de promociones y traslados, debe contemplarse también, en el proceso de preparación para el nuevo cargo, la actualización del conocimiento del Código de Ética por estos cuadros, así como que se exprese públicamente su conocimiento y disposición a cumplirlo;
- c) organizar y extender el estudio del Código de Ética entre aquellos trabajadores que se preparan como reserva de cuadros, lo que debe ser considerado en los programas de preparación y superación de los cuadros, en la profundización de sus antecedentes históricos y el significado estratégico de su proyección en el orden político ideológico.
Artículo 40: Los Cuadros del Estado hacen suyo, libre y conscientemente, el antes mencionado Código de Ética, informados de que su inobservancia conducirá, tan pronto sea conocida, al análisis ético-moral, con advertencias o señalamientos individuales o en colectivo, según corresponda, y que en los casos que implique repudio o pérdida de prestigio y del reconocimiento social, puede dar origen a decisiones administrativas, relacionadas con su permanencia en la actividad o cargo.
Cuando los hechos o conductas impliquen violaciones de la disciplina establecida o se correspondan con acciones que violen la legalidad, serán tramitados como proceso disciplinario o judicial, según corresponda.
Por un mismo hecho o conducta, sólo puede aplicarse una decisión de carácter administrativo o una medida disciplinaria, lo que no debe limitar en cualquier caso, como eficaz instrumento de dirección, efectuar el análisis ético-moral.
Artículo 41: Cuando un cuadro en el desempeño del cargo y en su vida personal incumpla las normas del Código de Ética, el jefe inmediato superior, asistido por el órgano colectivo de dirección, analizará el caso teniendo en cuenta la responsabilidad, la gravedad de los hechos y sus consecuencias, las circunstancias que los rodearon, la conducta anterior y todos los elementos que permitan actuar con justeza.
Artículo 42: Del análisis a que se refiere el artículo precedente, se determinara si la naturaleza del hecho o conducta infractora y su repercusión social, ameritan una decisión administrativa, por inobservancia del Código de Ética, o una medida disciplinaria, por tratarse fundamentalmente de una violación disciplinaria, que debe ventilarse según lo establecido en el Capítulo IV de este Decreto Ley o en su caso, en la legislación especial correspondiente.
Ante la trasgresión del Código de Ética, el jefe estará siempre obligado a recordar al infractor su responsabilidad y a escuchar de éste los argumentos que exponga para explicar su conducta.
Las infracciones del Código de Ética, en que incurran los jefes de los órganos de dirección colectiva, deben ser analizados y sancionados por los jefes superiores inmediatos, asistidos por sus órganos colectivos de dirección.
Artículo 43: La decisión administrativa por la inobservancia de las normas del Código de Ética la comunica el jefe inmediato superior, de forma personal, directa y clara, explicándole al cuadro la evaluación realizada, y se notificará mediante escrito fundamentado. En el acto, el jefe puede hacerse acompañar de otros miembros de su órgano colectivo de dirección.
Artículo 44: Los cuadros inconformes con las decisiones administrativas por la violación del Código de Ética podrán apelar al jefe superior inmediato del que impuso la medida, para lo cual dispondrán de un término improrrogable de 10 días hábiles. La apelación no interrumpirá las medidas aplicadas.
Este último, asistido de su órgano colectivo de dirección, resolverá, en un término no mayor de 15 días hábiles, la apelación contra la cual no habrá ningún otro recurso. De darse la razón al apelante, se le restituirán todos sus derechos, reparándole los perjuicios que en el orden de su valoración pública o en sus intereses económicos haya sufrido.
Artículo 45: En el expediente de cuadros quedará constancia del proceso seguido por la inobservancia del Código de Ética y sus resultados finales.
CAPITULO IV
REGIMEN DISCIPLINARIO
Artículo 46: Constituyen violaciones generales de la disciplina en el centro de trabajo o en ocasión del trabajo de los cuadros, las siguientes:
- a) las ausencias y falta de puntualidad al trabajo;
- b) la inobservancia de las disposiciones legales y reglamentarias dictadas para la actividad en que labora;
- c) la falta de respeto o maltrato, a sus superiores jerárquicos, subordinados o terceras personas;
- d) traspasar los límites de su autoridad o hacer mal uso de ella; la negligencia en el cumplimiento de las funciones y atribuciones asignadas inherentes a su cargo;
- e) retrasar o dilatar la solución de los asuntos puestos a su consideración;
- f) incumplir las orientaciones de sus superiores o los acuerdos de los órganos colectivos de dirección;
- g) la pérdida, sustracción y apropiación de los bienes del centro de trabajo o de terceros y otros hechos o conductas que puedan ser constitutivos de delitos;
- h) incurrir en las incompatibilidades establecidas para el cargo o actividad;
- i) producir daños a la entidad o actividad;
- j) no adoptar las medidas pertinentes para evitar que los bienes del centro de trabajo sean utilizados con fines diferentes a lo previsto;
- k) falta de honradez y honestidad.
Además de los hechos o conductas señaladas anteriormente constituyen también violaciones de la disciplina las establecidas para los trabajadores en la legislación de aplicación general, y en los reglamentos de los órganos, organismos o entidades nacionales, donde laboran.
Artículo 47: En los casos de violación de la disciplina se aplica una de las medidas siguientes:
- a) amonestación pública, ante el órgano de dirección o el colectivo de trabajadores;
- b) multa entre el 20 y 50% del salario de un mes;
- c) suspensión del cobro hasta un año, parcial o totalmente, de incentivos por los resultados del trabajo, del coeficiente económico social u otros pagos sujetos al cumplimiento de determinados indicadores o condiciones;
- d) democión temporal a un cargo de inferior categoría o de condiciones laborales distintas por el término de hasta un año;
- e) democión definitiva a un cargo de inferior categoría o de condiciones laborales distintas;
- f) separación definitiva de la entidad.
Artículo 48: Para imponer las medidas disciplinarias se tendrá en cuenta la importancia y gravedad de la falta cometida, sus consecuencias, circunstancias concurrentes, y su trascendencia, así como la historia laboral y la conducta actual del infractor.
Las medidas disciplinarias de los incisos a), b), y c), del artículo anterior se imponen por el jefe inmediato superior dentro de los 30 días hábiles, y las de los incisos d), e) y f), por la autoridad u órgano facultado para emitir el nombramiento, dentro de los 60 días hábiles, en ambos casos, siguientes a la fecha en que llegue a su conocimiento la infracción.
La autoridad facultada, asistida por la Comisión de Cuadros y su órgano colectivo de dirección, escuchado el criterio de todas las partes, adoptará la decisión en cuanto a la medida disciplinaria que corresponda.
La acción para imponer la medida disciplinaria a un cuadro designado prescribe por el transcurso de 2 años a partir de la fecha en que se cometió la infracción.
Artículo 49: Las medidas disciplinarias se imponen de modo directo y con efecto inmediato, independientemente de que se muestre inconformidad con ellas.
Artículo 50: Cuando la violación se haya cometido por un cuadro designado que se encuentre ocasionalmente en el extranjero o a bordo de una embarcación marítima, el término para aplicar la medida disciplinaria comienza a contarse a partir del día siguiente de su regreso al país.
Artículo 51: Las medidas disciplinarias se imponen mediante resolución o escrito fundamentado de la autoridad u órgano facultado, en el que hará constar con claridad y precisión lo siguiente:
- a) nombre, apellidos y cargo;
- b) los hechos que motivan la imposición de la medida disciplinaria;
- c) las pruebas practicadas para comprobar su responsabilidad;
- d) valoración de la trascendencia, gravedad y consecuencias de los hechos;
- e) valoración de la conducta y comportamiento anterior;
- f) la medida disciplinaria que se aplica;
- g) el término para impugnar la medida y ante quién;
- h) fecha y lugar de la resolución o escrito;
- i) nombre, apellidos, cargo y firma del que aplica la medida y
- j) información sobre el término de rehabilitación.
Artículo 52: La autoridad u órgano facultado para aplicar la medida, cuando resulte necesario debido a la gravedad de los hechos o con el fin de realizar una investigación, puede imponer, mediante escrito, la medida cautelar de suspensión provisional de cargo y del salario o de traslado provisional a otro cargo, ambas por un término de hasta 30 días hábiles.
La imposición de la medida cautelar interrumpe los términos consignados en el artículo 48.
En este caso, se considera que la decisión definitiva fue aplicada desde la fecha en la cual se adoptó la medida cautelar, salvo en lo que respecta al término para reclamar, comenzando a decursar al día siguiente de la notificación de la medida definitiva.
Artículo 53: En el caso de violaciones consistentes en hechos o conductas que puedan ser constitutivas de delitos contra los bienes de la entidad o de terceros, detectadas dentro del término de prescripción de dos años, y que el infractor se encuentre desempeñando en el sistema del mismo órgano u organismo estatal o entidad nacional un cargo u ocupación de cualquier categoría ocupacional, podrá ser sancionado disciplinariamente mediante el procedimiento contenido en el presente Decreto-Ley, con independencia del proceso penal que pudiera iniciarse.
Artículo 54: El cuadro inconforme con la medida disciplinaria impuesta, puede apelar, proponiendo las pruebas que estime pertinente en el término de 10 días hábiles siguientes al de su notificación, ante el jefe inmediato superior del que la aplicó, quien debe resolver la apelación dentro de los 30 días hábiles siguientes.
Cuando la medida haya sido impuesta por el jefe máximo del órgano, organismo o entidad nacional, solo puede establecerse reforma ante la propia autoridad que la impuso, en igual término.
Artículo 55: Cuando la medida inicial impuesta sea la separación definitiva de la entidad, el jefe máximo del órgano, organismo, o entidad nacional puede admitir la solicitud de procedimiento de revisión, presentada por la parte que se considere afectada, contra la decisión de la autoridad facultada.
La solicitud de revisión, debe ser presentada dentro del término del año posterior a la fecha de notificación de la medida impuesta.
La revisión procede cuando se conozcan hechos de los que no se tuvieron noticias antes, aparezcan nuevas pruebas o se demuestre fehacientemente la improcedencia, ilegalidad, arbitrariedad o injusticia notoria en la decisión.
Este proceso de revisión, establecido para los cuadros designados, exceptúa del mismo a los cuadros que ocupen cargos nombrados por los Ministros y por las Asambleas del Poder Popular, para cuyos casos el procedimiento concluye siempre en la reforma.
Artículo 56: La autoridad competente que exonere a un cuadro de la medida disciplinaria indebidamente impuesta o la sustituya por otra de menor severidad, dispondrá de oficio el reintegro de éste al cargo, si procediere y, en ambos casos, el abono de la indemnización de daños y perjuicios que le correspondan.
Artículo 57: La autoridad u órgano facultado a quien se encuentra subordinado laboralmente el cuadro designado, de oficio, o a solicitud del interesado, efectúa la rehabilitación de aquel a quien se le haya aplicado una medida disciplinaria, la cual consiste en la emisión de la resolución que así lo exprese y fundamente. La rehabilitación procede, transcurridos a partir de la fecha de su cumplimiento, los términos siguientes:
- a) un año, en los casos de amonestación pública, multa y suspensión del derecho al cobro de incentivos;
- b) dos años, para la medida de democión temporal de cargo;
- c) tres años, para la democión del cargo;
- d) cuatro años, para la medida de separación definitiva de la entidad, contados a partir de la fecha de la nueva vinculación.
De modo excepcional, y mediante resolución debidamente fundamentada la autoridad u órgano facultado podrá disponer la rehabilitación antes del vencimiento de los términos señalados, cuando el trabajador mantiene un comportamiento ejemplar o se destaca por alguna actitud meritoria.
Artículo 58: El término de rehabilitación se interrumpe cuando durante su transcurso el infractor comete una nueva violación. En este caso la rehabilitación se produce al transcurrir el término establecido para la primera rehabilitación más el correspondiente a la segunda.
DISPOSICIONES ESPECIALES
PRIMERA: El Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, aprobará los Lineamientos de Trabajo e Indicaciones Generales, dirigidos al cumplimiento práctico de la política trazada, en correspondencia con los Objetivos Estratégicos definidos para cada etapa de trabajo.
SEGUNDA: Los reglamentos internos de cada órgano u organismo y entidad nacional, regularán las especificidades en su sistema, de los procesos de selección, evaluación, reserva, atención, estimulación y preparación y superación, fijando la periodicidad del chequeo y control de los mismos, en correspondencia con las normas básicas que determina este Decreto-Ley, y los Lineamientos de Trabajo e Indicaciones Generales, que al respecto dicte el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.
TERCERA: Los órganos, organismos y entidades nacionales dictarán en el término establecido por la Comisión Central de Cuadros, los reglamentos internos que serán previamente conciliados con esta Comisión.
CUARTA: Las relaciones jurídico -laborales de los cuadros que hayan sido electos o designados, se regirán por lo establecido en la legislación específica correspondiente, en todo lo que no afecte o contradiga lo dispuesto en el presente Decreto-Ley.
QUINTA: En las sociedades mercantiles cubanas y empresas mixtas, las cuestiones relativas al Sistema de Trabajo con los Cuadros se regularán en sus correspondientes Estatutos, los cuales deben ser elaborados tomando como base, los principios contenidos en el presente Decreto-Ley.
SEXTA: Los Ministerios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Interior quedan excluidos del tratamiento que por el presente Decreto-Ley se dispone. Se regirán por sus reglamentaciones y procedimientos específicos.
SEPTIMA: Los órganos, organismos y entidades nacionales que tengan reconocidos por disposiciones legales específicas, de rango similar al presente, normas propias para el movimiento y el régimen disciplinario de sus cuadros, seguirán aplicando las mismas, sin tener que sujetarse a lo que se dispone al efecto en este Decreto-Ley.
DISPOSICIONES FINALES
PRIMERA: Se derogan el Decreto-Ley No. 82 de 12 de septiembre de 1984 “Sistema de Trabajo con los Cuadros del Estado”; el Decreto No. 125, de 13 de septiembre de 1984 “Reglamento del Decreto-Ley No.82”, y se sustituye el Acuerdo 3050 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de fecha 17 de julio de 1996, en su apartado quinto y cualquier otra disposición de igual o inferior jerarquía que se oponga a lo que se establece en el presente Decreto Ley.
SEGUNDA: Este Decreto-Ley comenzará a regir en un plazo de 180 días naturales a partir de su publicación en la Gaceta Oficial de la República.
DADO en el Palacio de la Revolución, en la ciudad de La Habana, a los 15 días del mes de octubre de 1999.
Anexo 3
CÓDIGO DE ÉTICA
DE LOS
CUADROS DEL ESTADO CUBANO.
17 DE JULIO DE 1996
Hoy, cuando la Revolución ha probado su madurez y capacidad para preservar las conquistas de más de tres décadas y realiza transformaciones económicas que garanticen el camino socialista en condiciones de mayor descentralización y de diversos escenarios económicos y políticos, la actividad de los cuadros de dirección requiere altos valores morales, profunda sensibilidad revolucionaria y un claro sentido del deber, que condicionen su diario comportamiento.
En estas circunstancias se reafirma cada vez más la necesidad de preservar la ética como un elemento esencial de la política en Cuba, como conquista de la Revolución, como guía del proceso revolucionario e hilo conductor de la gestión de gobierno.
El precepto martiano ¨La Patria es ara y no pedestal¨ significa usar la autoridad y el poder que el pueblo y la Revolución otorgan -y por los cuales debemos responder cada día-, como un honor y compromiso para contribuir a la obra colectiva, que es desarrollar una sociedad socialista en condiciones complejas y adversas, pero sobre sólidas bases, gestadas a lo largo del proceso revolucionario.
Si bien la preservación de los principios revolucionarios que han conformado una genuina cultura política y ética de la Revolución Cubana es una responsabilidad de todo nuestro pueblo, quienes lo representen en diferentes niveles de dirección y ostenten funciones estatales y gubernamentales tienen el deber de actuar acorde con dichos principios como única forma de legitimarlos, tanto en el desempeño del cargo como en la vida personal.
El presente documento no constituye una simple lista de normas éticas. Formula valores y principios sustentados por la Revolución que adquieren hoy mayor relevancia. Se inscribe en el conjunto de acciones éticas a las que nos convoca la Revolución Socialista por su propia naturaleza popular y sus humanos objetivos estratégicos. Estos constituyen un culto a la dignidad y sensibilidad del hombre, desde posiciones marxista leninistas y en síntesis con la más avanzada tradición nacional que, al sentir de José Martí, considera que ¨Todo hombre está obligado a honrar con su conducta privada, tanto como con la pública, a su Patria¨.
En correspondencia con ello, nuestros cuadros han de hacer suyos los siguientes preceptos:
Ser sincero, no ocultar ni tergiversar jamás la verdad. Luchar contra la mentira, el engaño, la demagogia y el fraude.
Ser escrupulosamente veraz en los informes que rinda sobre su trabajo, el trabajo de otros, la producción, el cumplimiento de los planes o cualquier otro asunto. Buscar la fuerza en la razón, la sinceridad, la verdad y la conciencia.
Cultivar la vergüenza, el honor y la dignidad.
Rechazar, por tanto, cualquier ofrecimiento que atente contra esa dignidad, pese a las carencias, limitaciones o aspiraciones. Aplicar la máxima martiana de que¨ la pobreza pasa, lo que no pasa es la deshonra, que con pretexto de la pobreza suelen echar los hombres sobre sí¨.
Fomentar y cumplir la disciplina, el respeto y la lealtad conscientes al Partido, a la Constitución y demás leyes.
Educarse a sí mismo y formar a los subordinados en la exigencia del orden y del acatamiento riguroso de las normas y regulaciones que se establezcan.
Educar y practicar la exigencia y el respeto consigo mismo y con los demás.
Predicar con el ejemplo personal, con una actitud exigente hacia sí mismo y hacia los subordinados, así como con el respeto y tacto que deben regir las relaciones en el colectivo.
Ser estricto cumplidor de los compromisos y de la palabra empeñada.
Tener en cuenta el valor de lo dicho por un representante del Estado y del Pueblo Cubano, tanto en el ámbito nacional como en sus relaciones con extranjeros.
Combatir la apatía, la indolencia, el pesimismo, el hipercriticismo y el derrotismo.
Mantener una vigilancia permanente contra todo hecho o actitud lesivos a los intereses de nuestro Estado y sociedad.
Ser honrado y practicar consecuentemente la crítica y la autocrítica.
Combatir enérgicamente todo intento de amordazar y obstaculizar la crítica, así como la complacencia y la tendencia a exagerar los éxitos.
Considerar como actitud dañina el espíritu justificativo, la inacción frente a las dificultades y errores y la ausencia de iniciativas.
Estas actitudes entorpecen la búsqueda de soluciones alternas a los problemas y a las limitaciones objetivas y subjetivas.
Saber rectificar buscando soluciones nuevas para problemas nuevos y viejos.
Rectificar es también crear, es abrir nuevos caminos y cauces que lleven al éxito. Buscar fórmulas humanas, legales y morales para dar respuesta a las necesidades de la economía y la sociedad.
Vincularse con los trabajadores y el pueblo, demostrar respeto y confianza en ellos y sensibilidad para percibir sus sentimientos, necesidades y opiniones.
Atender solícitamente los problemas que se le planteen en virtud de sus responsabilidades. Ayudar a encauzarlos y resolverlos y, cuando no sea posible porque las limitaciones materiales lo impidan, dar la explicación debida, ágil y veraz que ayude a comprender estas dificultades.
Basar las relaciones de amistad en la coincidencia de los principios y en la moral revolucionaria.
No establecer jamás vínculos de este tipo con elementos detractores de la Revolución o con individuos de conducta antisocial y combatir las actividades ilícitas en su entorno.
Mantener una correcta administración de los recursos del Estado.
Ser ejemplo de honradez, modestia y austeridad , tanto en el ámbito laboral como en la vida personal, de modo que esa imagen íntegra se trasmita no sólo a los subordinados directos, sino a cuantas personas tengan relaciones con su vida laboral y social. Especial atención, ejemplo y exigencia debe tener para con su familia.
Utilizar las prerrogativas y facultades inherentes al cargo así como los medios y recursos conferidos, sólo para los requerimientos del trabajo.
Sentirse responsable y responder ante los niveles superiores de que sus subordinados directos mantengan semejante conducta.
Entregarse por entero y con amor al desempeño cabal de la responsabilidad encomendada.
Al cuadro no es dado asumir como medio de vida, ninguna otra labor que lo sustraiga de su deber. El amor por su tarea, es la convicción íntima de que el ser humano tiene posibilidades de mejoramiento y perfeccionamiento inagotables, que pueden realizarse con firmeza de voluntad y con la entrega sin reservas a la obra común de nuestro pueblo.
Observar en su actividad laboral y social un estilo de vida que le haga acreedor al respeto y la confianza de los demás.
Caracterizarse por la sencillez, ausencia de todo rasgo de ostentación y de hábitos consumistas, o de cualquier otra manifestación que hiera la sensibilidad de nuestro pueblo.
La administración estatal no confiere ningún derecho, ni ninguna preferencia sobre los demás que no cumplen esas funciones.
Quienes asuman la administración estatal no deben beneficiarse ni beneficiar a otros por razón de parentesco o amistad, o a cambio de recibir otros favores. El cargo se ostenta para representar, defender y servir al pueblo, legítimo dueño de la riqueza social.
La corrupción denigra tanto a quien incurre en ella como a quien la tolera.
Es de hecho un retroceso, un freno y un crimen contra la sociedad socialista. De ahí la obligación de denunciarla y combatirla, en primer lugar con el ejemplo y el permanente autoanálisis, única forma de mantenerse incorruptible frente a las tentaciones y las prácticas asociadas a la economía de mercado, con la que necesariamente nos relacionamos.
Compartir con los subordinados las dificultades y los grandes esfuerzos, aportando y exigiendo todo el empeño y consagración necesarios.
Rechazar el acomodamiento y los privilegios, a base de dar siempre el máximo de sí en la tarea común. Estar dispuesto al sacrificio cotidiano, y en aras de ello, cultivar y fortalecer permanentemente esa virtud.
Apoyarse en el razonamiento colectivo y en la capacidad personal para tomar decisiones.
Esta actuación debe estar despojada de voluntarismo, vanidad, improvisación, injusticia, mediocridad profesional, o del servicio de interés – propios o de amistades, así como del sectarismo, menosprecio por la dignidad de otros, o indiferencia ante consecuencias futuras que no se sufrirán personalmente.
Combatir la vanagloria, la autosuficiencia, el engreimiento, la intolerancia y la insensibilidad, rasgos incompatibles con el ejercicio de la autoridad revolucionaria.
Decidir, dentro de las facultades que le corresponden, sin aguardar por orientaciones superiores innecesarias, y sin temor a las consecuencias de un eventual error personal.
Conducir con firmeza a su colectivo en pos del objetivo o de la tarea encomendada, e imprimirle la férrea voluntad de cumplir y de que sí se puede tener éxito. Inculcar la confianza de los subordinados en su jefe e impregnar a todos de la seguridad en el triunfo.
Asumir plenamente la responsabilidad individual por las decisiones tomadas. No pretender jamás utilizar este principio para justificar irresponsabilidades o indisciplinas.
Desarrollar la disposición al diálogo y a la comunicación eficaz con el colectivo.
Es un elemento indispensable para el acierto de las decisiones y para la creación de un ambiente de trabajo cohesionado y participativo.
Ser discreto y viabilizar la información pública.
Como virtud de los representantes del Estado hay que partir del ineludible deber de preservar el secreto estatal, en todas las materias e informaciones para contribuir a salvaguardar nuestros intereses contra la acción enemiga, o a evitar problemas, rumores o conflictos indeseables en el trabajo y en las relaciones interpersonales.
Fomentar una política de cuadros sobre las bases del mérito y la capacidad.
Esta política debe expresarse con especial celo en la formación de sustitutos y en la selección, promoción y atención de los colaboradores más directos; a la par de una adecuada política de reconocimiento y estímulo a los que lo merezcan.
Mostrarse solícito ante los problemas de sus compañeros.
Ayudar, sin nocivo paternalismo, a cuadros que hayan cometido errores en el desempeño de sus cargos, pero que mantienen una actitud revolucionaria y una disposición a enmendarlos, a ocupar un puesto en la trinchera por la Patria y el Socialismo, acorde a sus capacidades, virtudes y defectos.
Considerar la competencia profesional, la integridad moral y el mejor derecho del trabajador sobre la base de la idoneidad y la capacidad real probada.
Son raseros fundamentales a la hora de proponer y dar empleo, y no hacerlo en virtud del nocivo amiguismo, nepotismo o discriminación.
Asumir la autoridad otorgada como un honor y un compromiso, nunca como una ventaja personal.
El sentido esencial es la posibilidad de participar en la obra de creación colectiva de nuestra Patria, y su recompensa principal está en la satisfacción de trabajar por el bienestar común.
Asumir y contribuir, conscientemente desde sus funciones, a defender, preservar y ser fiel a los principios que entrañan la Patria, la Revolución y el Socialismo.
Se expresa ante todo en la salvaguarda de la independencia nacional y la dignificación del ser humano, en una sociedad basada en la igualdad, la solidaridad y la justicia. Basar la actuación cotidiana en estos principios y contribuir así al arraigo de la genuina cultura política y ética de nuestra sociedad, tarea que es responsabilidad de todo el pueblo, pero en particular, de quienes lo representan y ostentan funciones estatales.
Anexo 4
ESTRATEGIA NACIONAL DE PREPARACIÓN
Y SUPERACIÓN DE LOS CUADROS DEL ESTADO
Y DEL GOBIERNO Y SUS RESERVAS.
INTRODUCCIÓN.
Nuestro país se encuentra inmerso en la Batalla de Ideas, proceso en el cual los cuadros juegan un importante papel como pilares de su desarrollo. Es por ello que el objetivo principal de esta Estrategia está encaminado a garantizar la preparación político-ideológica de los cuadros y reservas de todos los sectores del país, para contribuir a que estos jueguen cabalmente el papel que les corresponde al frente de sus colectivos en la lucha por la defensa de la Revolución en todos los terrenos.
Dado que la mayor fortaleza con que cuenta la nación cubana es el talento, la inteligencia, la calidad humana y las cualidades patrióticas de sus hombres y mujeres, la formación y desarrollo de los que tienen la función de dirigir los recursos humanos hacia el logro de objetivos políticos, sociales y económicos, constituye una tarea de importancia vital. Nuestro país tiene necesidad de que sus cuadros y reservas estudien tenaz y sistemáticamente, para que dominen los más modernos instrumentos de dirección y la utilización eficiente de las tecnologías, aplicándolas creadoramente, en correspondencia con los intereses de la nación.
Los cuadros tienen la responsabilidad de desarrollar el liderazgo político de forma tal que con su palabra y acción estén a la vanguardia de sus colectivos, contribuyendo con su superación permanente a la reflexión, análisis y valoración de los principales acontecimientos político-ideológicos, sociales y económicos de Cuba y del mundo. Luchar permanentemente por alcanzar los más altos niveles de excelencia.
La capacitación debe ser concebida como un proceso integral, sistemático y continuo de formación y desarrollo de los cuadros y sus reservas, en correspondencia con los objetivos estratégicos de cada organismo o territorio y formar parte de la gestión integral de los recursos humanos. Los propósitos que se persiguen en esta dirección deben plasmarse en una estrategia proyectada a corto y mediano plazo y concretarse en planes de acción específicos, conciliados hasta la base y que culminan con la retroalimentación o medición del impacto que ha tenido esa capacitación en el trabajo de los cuadros y reservas y de sus organizaciones.
La Estrategia Nacional constituye la base para que cada Organismo de la Administración Central del Estado, Consejo de Administración Provincial, los Municipales y otras entidades, elaboren sus estrategias ramales y territoriales, así como sus planes y programas de acción anuales.
PRINCIPIOS.
La preparación y la superación de los cuadros y sus reservas es parte integrante del sistema de trabajo con los cuadros, no es un fin en sí mismo. Es el medio para proveer y desarrollar competencias y destrezas que deben poseer los dirigentes del Estado y del Gobierno cubanos.
El jefe de cada OACE, CAP, CAM o entidad es el máximo responsable de la preparación y la superación de su colectivo; responde por ella como una de sus principales obligaciones en el desarrollo de la política de cuadros de su institución. El principal formador de cuadros es el jefe en cada nivel, su acción diaria, su ejemplo, sus métodos y estilos de dirección serán la mejor escuela para su equipo de trabajo.
Cada cuadro es responsable de su preparación y superación. Es su deber estudiar, desarrollarse, luchar por aumentar sus conocimientos y habilidades para alcanzar la excelencia, aprovechar todas las oportunidades para mantenerse actualizado. Todo cuadro debe ser un autodidacta, fomentando su disciplina en el estudio y los hábitos de adecuado aprovechamiento del tiempo.
La preparación y la superación de los cuadros y reservas debe concebirse integralmente y organizarse como un sistema, contemplando todos los componentes y combinando las formas, los contenidos, los plazos de tiempo, los recursos necesarios para que esta sea continua, eficiente y específica, dirigida a las necesidades de cada cuadro y de los planes de desarrollo estratégico y características de cada organismo, territorio o entidad.
La evaluación principal de los resultados de la preparación y la superación de los cuadros y reservas será por el impacto de ésta en los resultados de su trabajo en su desempeño como cuadro.
LA PREPARACIÓN POLÍTICO IDEOLÓGICA COMO ESTRATEGIA MAESTRA PRINCIPAL DE LA PREPARACIÓN Y SUPERACIÓN DE LOS CUADROS Y RESERVAS.
La Preparación Político Ideológica constituye la Estrategia Maestra Principal de la preparación y la superación de los cuadros y reservas, ya que comprende y está presente en todas las acciones de capacitación. Está orientada a brindar las bases, argumentos y los fundamentos político-ideológicos de la Revolución y al fortalecimiento de las convicciones revolucionarias de cuadros y reservas, en correspondencia con las orientaciones del Partido.
Para ello se analizará qué mensaje y enseñanza político-ideológica conlleva cada acción de capacitación en los diferentes componentes y se concebirán acciones específicas encaminadas a este fin. Entre ellas están el estudio y discusión de los discursos de Fidel y los principales dirigentes de la Revolución, el estudio de materiales y artículos importantes, las mesas redondas, las tribunas abiertas, el estudio y debate de los preceptos del Código de Ética de los Cuadros, la conmemoración de las fechas patrióticas, el trabajo encaminado al conocimiento por todos y al afianzamiento de los Valores Compartidos deseados en la organización, así como el desarrollo de cursos o ciclos de conferencias con estas temáticas. En este aspecto es importante privilegiar la realización de acciones con todo el colectivo de dirección y el de trabajadores, cuando sea posible.
COMPONENTES
En esta Estrategia se estructuran los siguientes componentes:
- Preparación y Superación para la Defensa.
- Preparación y Superación Técnica Profesional.
- Preparación y Superación Económica.
- Preparación y Superación en Dirección.
- Preparación y superación para la defensa.
Los Estados Unidos de América poseen una inmensa red de poder militar, económico y tecnológico, la cual está siendo utilizada con métodos y concepciones fascistas. Los “ataques preventivos” que anuncian y ejecutan constituyen una seria amenaza para nuestro país. En tales circunstancias la Defensa adquiere la máxima importancia para preservar la soberanía e independencia nacional, la integridad territorial del país, el carácter socialista y el sistema político, económico y social establecido en la Constitución de la República, así como proteger a la población y la economía y mantener la vida de la nación.
Ello exige acelerar la preparación de los cuadros y reservas, para dotarlos de los conocimientos y las habilidades necesarias para desarrollar su dirección a su nivel.
Este componente abarca los principales conceptos y la dirección sobre la Defensa Nacional, la periodización del surgimiento y desarrollo de la guerra, las formas de la probable agresión militar contra Cuba y las acciones para enfrentarla, así como la preparación de la Defensa Nacional y del país y el paso al Estado de Guerra.
- Preparación y superación técnico profesional.
En la era de las grandes transformaciones del conocimiento científico técnico, la preparación técnico profesional adquiere una importancia de primer orden, por lo que los cuadros y reservas están llamados a ser ejemplo ante sus colaboradores en el dominio de las técnicas y el arte de su profesión, así como mostrar una actitud abierta hacia todo lo nuevo construido por el hombre.
Este componente abarca el sistema de conocimientos y habilidades que en su profesión o puesto de trabajo específico debe poseer cada cuadro y reserva para poder ejecutar con éxito las misiones encomendadas a sus respectivas organizaciones, las que se definirán sobre la base de un diagnóstico de las necesidades individuales y los contenidos de la misión y visión de la organización. Deben contemplarse de forma creadora los programas especiales de capacitación en aspectos concretos que se orienten por la dirección del país; específicamente el Curso de Preparación Jurídica que se desarrolla actualmente será objeto de la máxima atención, dada su incidencia en la lucha contra las manifestaciones de ilegalidad, delito y corrupción.
- Preparación y superación económica.
La Resolución Económica del V Congreso del Partido declara: “La eficiencia es, por tanto, el objetivo central de la Política Económica, pues constituye una de las mayores potencialidades con que cuenta el país”, Por esta razón, la preparación económica constituye una necesidad vital para todos los cuadros y reservas, los que deben dominar los procesos económicos de su entidad, contribuyendo a la formación de una cultura económica en todos los trabajadores, así como mantenerse actualizados sobre la situación económica internacional en que se desenvuelve la economía cubana.
En esta etapa es preciso reforzar la preparación en los aspectos relacionados con el control interno, el manejo del presupuesto, el sistema de auditorias, la disciplina económica y financiera y todos aquellos aspectos que contribuyan a la lucha contra el descontrol, las ilegalidades, el delito y la corrupción.
La efectividad de la preparación económica se mide por los resultados concretos obtenidos por la organización en el orden del control económico y financiero, en la eficiencia de la producción y los servicios y en la participación consciente de los trabajadores en las acciones económicas.
- Preparación y superación en dirección.
El V Congreso del Partido señaló que: “El empleo de técnicas modernas de dirección empresarial, adecuadas a nuestras características y basadas en las mejores y más avanzadas prácticas contemporáneas, así como el amplio uso de todas las posibilidades de las tecnologías y servicios de la información y las telecomunicaciones, deben constituir prioridad del país a los fines de garantizar la mayor eficiencia en la gestión y los proceso productivos. Para apoyar estos objetivos se deberá desarrollar un amplio movimiento de calificación, desde la formación de estudiantes hasta la recalificación de los cuadros de dirección empresariales y estatales y demás trabajadores en todas las instancias.”
Es necesario preparar a nuestros cuadros y reservas en el dominio y empleo de la teoría, los métodos, técnicas y herramientas que la Ciencia de la Dirección ha desarrollado en los últimos tiempos, mediante un proceso de asimilación crítica y partiendo de la identificación de las necesidades de cada equipo de dirección y de sus cuadros y reservas, según su preparación y actividad a que se dedique. Resulta de gran importancia que cada cuadro estudie las experiencias cubanas en el proceso de dirección, los avances logrados en el perfeccionamiento empresarial y la introducción masiva de la Dirección Estratégica y por objetivos, basada en valores, adaptándolas de manera creadora a sus condiciones concretas.
FORMAS DE PREPARACIÓN Y SUPERACION.
En el proceso de elaboración de las Estrategias de Preparación y Superación se tomarán en consideración todas las formas, vías y experiencias existentes para entrenar, desarrollar, actualizar a los cuadros y reservas. Entre ellas se destacan: las mesas redondas, matutinos, debates, la preparación en el puesto de trabajo, los cursos, las consultorías, las rotaciones, los adiestramientos, talleres, diplomados, llegando a las especialidades, maestrías y doctorados cuando ello sea lo adecuado. Se privilegiará la autosuperación de cada cuadro y reserva, así como las acciones de capacitación en los colectivos de dirección. Para todas estas modalidades se recomienda utilizar, cuando sea posible y pertinente, las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). Se deben combinar estas formas para que permitan aprovechar todo el potencial que tiene la organización y el entorno y aplicarlas a las acciones de la gestión institucional.
ENTRENADORES Y PROFESORES ADJUNTOS.
Los entrenadores y los profesores adjuntos constituyen importantes eslabones del proceso de capacitación, teniendo en cuenta que las Escuelas Ramales cuentan con plantillas pequeñas. De ahí la importancia y la prioridad que debe darse en cada organismo a la superación permanente de los profesores adjuntos y los entrenadores. En cada OACE y territorio debe diseñarse un sistema de selección, superación y estimulación, con el fin de promover a esta tarea a los mejores profesionales y cuadros con que cuente la organización.
Con la creación y funcionamiento de las Sedes Universitarias Municipales se abre una nueva posibilidad para la preparación de los cuadros y reservas a nivel de municipio. Es necesario que cada OACE y territorio coadyuve con el talento humano necesario para que las SUM se conviertan en verdadero motor impulsor de la capacitación de todos los cuadros y reservas del territorio.
EJECUCIÓN DE LA ESTRATEGIA.
A partir de esta Estrategia Nacional cada OACE, CAP y Entidad Nacional actualizará su propia Estrategia Ramal o Territorial de Preparación y Superación de los cuadros y reservas para un periodo dado. En todos los casos, el proceso de elaboración de las Estrategias partirá de la Determinación de las Necesidades de Aprendizaje (DNA), realizado con las técnicas y los procedimientos científicamente existentes para ello.
Las Estrategias se elaborarán para el periodo de Planificación Estratégica que se defina en cada organismo y Territorio y los planes de acción deben ser puntualizados y adecuados cada año, a partir de los resultados del cumplimiento de los objetivos, de la evaluación de los cuadros y reservas, del plan de desarrollo estratégico del organismo o territorio y de la actualización de la DNA, y conciliadas en el primer trimestre de cada año con el Ministerio de Educación Superior, como organismo rector de esta actividad. Ello incluye las acciones de capacitación que se prevé realizar por cuadros en el extranjero y por extranjeros en Cuba, en las que se involucren cuadros. Un proceso similar de conciliación lo realizarán los OAGE y Entidades Nacionales y los Consejos de Administración respecto a sus niveles inferiores hasta la base.
Es importante que los organismos, territorios y entidades en su proceso de diseño de las estrategias y los planes de capacitación contemplen la realización de las actividades de retroalimentación, los estudios e investigaciones para medir el impacto que ha tenido la capacitación realizada entre los cuadros y sus organizaciones.
En esta tarea resulta importante aprovechar al máximo la experiencia ya acumulada en el país, privilegiando la utilización del potencial humano capacitado en las diferentes temáticas de dirección.
Las Escuelas Ramales de los OACE tienen un importante papel en la ejecución de esta Estrategia a partir de la instrumentación del Plan de Medidas de las Escuelas Ramales para Materializar el Cumplimiento y Dominio de los Cuadros y Reservas sobre la Actual Batalla de Ideas, acordado por la Comisión Central de Cuadros en Diciembre de 2003 y de la Resolución 030/03 del MTSS. El funcionamiento general de las Escuelas Ramales responderá a los intereses de preparación de cuadros y reservas del organismo en cuestión, dando oportunidad a compañeros de otros organismos, cuando esto sea posible, previo acuerdo.
Es importante tener presente que el país cuenta también con una red de instituciones de postgrado que contempla los Centros de Educación Superior incluidas las Sedes Universitarias Municipales, las entidades de Ciencia e Innovación Tecnológica y la red del Sistema de Enseñanza General y Politécnica, que posibilita la utilización de las distintas figuras de postgrado y el empleo de diferentes enfoques, formas y modalidades de capacitación.
Singular importancia tiene en la calidad y efectividad de la capacitación de los cuadros y reservas la preparación consecuente de los profesores de las diferentes áreas universitarias que participan en esta función, así como de los profesores de las Escuelas Ramales, que tienen la responsabilidad de capacitar a los cuadros y reservas del Estado y el Gobierno. En este aspecto es decisiva la preparación y actualización política para lograr el adecuado enfoque político-ideológico en la impartición de las diferentes temáticas y la profesionalidad científico-técnica y la maestría pedagógica de cada uno de los profesores.
El Ministerio de Educación Superior, en virtud de la función estatal asignada de “dirigir y controlar acorde con la política trazada por el Gobierno y en coordinación con los OACE y los Gobiernos territoriales, la preparación de los dirigentes y sus reservas”, se encargará de supervisar y controlar la ejecución de la presente Estrategia Nacional, asesorará la preparación de los profesores y dirigentes, apoyando a los OACE, las Escuelas Ramales y los territorios, viabilizará y estimulará la colaboración nacional para el mejor aprovechamiento de las capacidades humanas y materiales disponibles.
Para la ejecución de la estrategia el MES realizará las siguientes acciones principales:
Asesorar a los OACE y los gobiernos territoriales en la actualización y adecuación de sus estrategias y planes de superación de cuadros y reservas velando porque se cumplan las indicaciones contenidas en la Estrategia Nacional.
Realizar en el primer trimestre de cada año un proceso de conciliación de las estrategias, los planes y principales acciones que se propone cada OACE y CAP en la preparación y superación de sus cuadros, incluyendo aquellas que prevean realizar en el exterior y las que se proyecten con extranjeros en Cuba.
Sostener encuentros periódicos con los Directores de Escuelas Ramales y Directores de Recursos Humanos, Cuadros y Capacitación de los OACE, para intercambiar experiencias y coordinar acciones de superación de cuadros y reservas.
Diseñar y coordinar la realización de un programa de preparación metodológica para los directores y profesores de las Escuelas Ramales en las principales temáticas que se imparten, propiciando la generalización de las mejores experiencias.
Apoyar a los OACE y los CAP para potenciar el movimiento de los entrenadores de cuadros, a partir de ofrecerles diferentes opciones de preparación y superación de los mismos.
Potenciar y coordinar el trabajo de los grupos y entidades ramales que en cada territorio se ocupan de la superación de los cuadros, en estrecho vínculo con los Consejos de Administración.
Apoyar y promover en coordinación con la Escuela Superior del Partido, la incorporación de los cuadros, reservas y de los profesores de los Centros de Educación Superior y Escuelas Ramales, que participan en el sistema de capacitación de cuadros, a los cursos de preparación política.
Promover y coordinar la realización de estudios e investigaciones encaminadas a la medición del impacto de la capacitación en los resultados concretos del trabajo de los cuadros y de sus organizaciones.
Realizar visitas de control a los sistemas ramales y territorios para evaluar como se cumple la tarea de preparación y superación de los cuadros y reservas.
Perfeccionar el sistema de publicaciones especializadas sobre la ciencia de la Dirección y otras relacionadas con la superación de los cuadros y coordinar la distribución equitativa de la información de que se disponga en el país en esta rama.
Establecer alianzas estratégicas con los Organismos y Escuelas Ramales para lograr los aseguramientos que garanticen la literatura y equipamiento necesarios para las actividades de capitación.
Solicitar a principios de cada año, a los OACE y CAP un informe sobre los resultados de la preparación y superación de los cuadros y reservas en el año anterior, sobre la base del cumplimiento de su Estrategia. Evaluar la información recibida y efectuar un Balance Nacional de Preparación de los cuadros y la reserva en el primer semestre de cada año.
Aprobado por la Comisión Central de Cuadros del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros el día 17 de septiembre de 2004.
Anexo 5
LINEAMIENTOS E INDICADORES DEL COMITÉ EJECUTIVO DEL CONSEJO DE MINISTROS PARA LA INSTRUMENTACIÓN, EJECUCIÓN Y CONTROL DE LA APLICACIÓN DE LA POLÍTICA DE CUADROS EN LOS ÓRGANOS, ORGANISMOS Y ENTIDADES DEL ESTADO Y DEL GOBIERNO.
29 DE MARZO DEL 2000
ACUERDO No 3670
Primero: modificar los lineamientos de trabajo e indicaciones generales para la instrumentación, ejecución y control, de la política de cuadros, establecidos mediante acuerdo no 3180 (para control administrativo) del comité ejecutivo del consejo de ministros, el 29 de julio de 1997, tomando en consideración la necesidad de proceder a su actualización, a tenor con lo previsto en el decreto-ley no 196, “sistema de trabajo con los cuadros del estado y del gobierno”, del 15 de octubre de 1999, y las experiencias logradas en estos años.
Segundo: orientar y asesorar la implementación de estos lineamientos en los respectivos reglamentos para el trabajo con los cuadros, de los organismos de la administración central del estado, entidades nacionales y los consejos de administración.
Tercero: encargar a los jefes de los organismos de la administración central del estado, de entidades nacionales y presidentes de los consejos de la administración, el proceso de información y estudio del documento aprobado por el presente acuerdo, a los efectos de garantizar su adecuado conocimiento y aplicación.
INTRODUCCION:
Tal como se establece en la disposición especial primera, del decreto ley nº. 196, sistema de trabajo con los cuadros del estado y del gobierno, “el comité ejecutivo del consejo de ministros, aprobara los lineamientos de trabajo e indicaciones generales, dirigidos al cumplimiento practico de la política trazada, en correspondencia con los objetivos estratégicos definidos para cada etapa de trabajo”
En el primer por cuanto, del decreto ley nº 196, queda expresamente establecido que “el trabajo con los cuadros del estado y del gobierno forman parte del sistema de dirección de nuestra sociedad socialista. Toda su estrategia se fundamenta en los principios y la política trazada por nuestro partido, con el objetivo de: elevar la eficiencia de nuestro sistema y preservar y desarrollar los valores políticos y éticos de la Revolución y el socialismo.
Las normas establecidas en el decreto ley nº 196, y los lineamientos e indicaciones del comité ejecutivo del consejo de ministros, sobre política de cuadros, que exponemos en el presente documento, tienen el objetivo de garantizar que los procedimientos que se instrumenten, para cualesquiera de las acciones que integran el sistema de trabajo con los cuadros, estén dirigidos a la consecución de los objetivos estratégicos que proyectamos y se hagan corresponder de modo consciente con los principios establecidos por el partido.
OBJETIVOS ESTRATÉGICOS:
Lograr una consciente y previsora aplicación de la política de cuadros, determinada por:
El prestigio, la moral revolucionaria y la ejemplaridad de los cuadros; el fortalecimiento del trabajo político-ideológico dirigido a lograr el cumplimiento de los principios y preceptos del código de ética en la actuación cotidiana, y el desarrollo sistemático de la evaluación como instrumento eficaz para el perfeccionamiento del trabajo y el desarrollo integral de los cuadros.
La formación de una efectiva reserva que debe medirse por la calidad y, preparación de los que la integran, y las posibilidades objetivas que ofrezca al poder contar con diferentes opciones para la mejor selección, incluidas las que permitan modificar positivamente la composición de los cuadros con la incorporación de jóvenes, mujeres, negros y mestizos.
Garantizar la formación continua de todos los cuadros que son designados o electos, para ocupar cargos de dirección en la función publica, así como en los sistemas de organizaciones económicas y unidades presupuestadas del estado y del gobierno, dotándolos de los conocimientos y habilidades que les permitan dirigir colectivos laborales cohesionados, eficientes, competentes, con firmes convicciones político-ideológicas y comprometidos con los resultados de su organización y de su patria.
Motivar y garantizar las condiciones para que los cuadros, en general, y particularmente los de las empresas en perfeccionamiento empresarial, estudien tenaz y sistemáticamente, para dominar las más modernas y eficientes tecnologías y que luchen permanentemente por alcanzar los más altos niveles de excelencia.
Elevar con sensibilidad y sentido político, la atención, estimulación y motivación a los cuadros, en general, y particularmente a los que desarrollan su labor en las entidades de base e instancias intermedias.
Fortalecer con la atención personal, y el reconocimiento oportuno el compromiso de los cuadros con la revolución.
Potenciar los estímulos morales, con una adecuada combinación, acorde con las posibilidades económicas del país, de los estímulos materiales.
Consolidar el funcionamiento de las comisiones de cuadros, garantizando como elementos básicos:
La preparación y el mejor conocimiento por sus integrantes y todos los cuadros, de los principios, disposiciones legales, lineamientos e indicaciones sobre el trabajo con los cuadros.
La más eficiente organización y planificación del trabajo, garantizando que cada análisis o actividad tenga un sentido y resultado, en dirección de los principios establecidos y los objetivos propuestos.
La más estricta y consciente disciplina en el cumplimiento de los principios y normas establecidas y el enriquecimiento del trabajo con las mejores experiencias.
LINEAMIENTOS E INDICACIONES:
Para facilitar su estudio y consultas de trabajo, hemos ordenado su contenido, siguiendo la estructura por capítulos del decreto ley nº 196.
Relacionado con las disposiciones generales:
DE LAS COMISIONES DE CUADROS:
Los presidentes de las asambleas del poder popular, los jefes de los organismos de la administración central del estado y entidades nacionales, de las administraciones de subordinación local y demás entidades de sus respectivos sistemas, crearan las comisiones de cuadros, como un órgano asesor para colegiar las decisiones que sobre el trabajo con los cuadros y la reserva, deben adoptarse.
Las comisiones deben quedar integradas por: el presidente, que en todos los casos será el jefe máximo del órgano, organismo o entidad, un vicepresidente, un secretario ejecutivo y otros integrantes, hasta completar la cifra máxima de 11 compañeros, incluidos en el caso de las comisiones provinciales del consejo de la administración, un representante del Ministerio del Interior. Participarán como invitados permanentes, los compañeros designados por la dirección del partido.
Los integrantes de las comisiones de cuadros deben ser seleccionados por su experiencia, autoridad y capacidad personal. Son designados oficialmente por los jefes en cada instancia. En su integración debe observarse además una adecuada composición en la que bajo los principios establecidos estén presentes siempre que las condiciones lo hagan objetivo, mujeres, jóvenes y negros, y la presencia de cuadros de distintos niveles de dirección, es decir, de compañeros o compañeras, de la instancia inferior al nivel en que actúa la comisión, con el propósito de que con sus vivencias puedan contribuir en los análisis y proyecciones de trabajo.
Cuando el número de cuadros o determinadas condiciones y característica muy especificas lo aconsejen podrá auxiliarse de su órgano colectivo de dirección (consejo de dirección), para cumplir las funciones de la comisión de cuadros, garantizando siempre, que las actividades que le correspondan en su papel como comisión de cuadros, se organicen específicamente para ello, y no se mezclen con otros análisis y funciones del organismo, no relacionadas directamente con éste tema.
Las comisiones de cuadros tendrán dentro de sus objetivos y funciones:
Asesorar a los respectivos jefes en la instrumentación y cumplimiento de los principios, las disposiciones legales y los objetivos y lineamientos que se establezcan sobre el sistema de trabajo con los cuadros.
Conocer y evaluar la situación que presenta el trabajo con los cuadros y sus reservas, en el ámbito del órgano u organismo en que está constituido. Por indicación de sus respectivos jefes, establecerán relaciones de asesoramiento y control a los cuadros y entidades subordinadas.
Mantener control y constante actualización de la nomenclatura de cargos que le corresponde.
Examinar las propuestas de movimientos de cuadros, medidas disciplinarias, resultado de las evaluaciones y demás acciones que correspondan a la nomenclatura aprobada, garantizando en el desarrollo de los diferentes pasos del proceso, el cumplimiento con rigor y calidad de los requisitos y principios establecidos.
Conocer y analizar los resultados de supervisiones, auditorias, verificaciones y denuncias que comprometan la conducta de los cuadros de su nomenclatura o nivel de dirección, a fin de evaluar individualmente los casos que le correspondan; así como examinar las causas que provocan tales deficiencias y problemas.
Analizar la estrategia de preparación y superación de los cuadros y sus reservas, en el ámbito de su competencia, promoviendo que esta se haga corresponder con las necesidades de aprendizaje de los cuadros y los objetivos estratégicos de la entidad, organismo o territorio, según corresponda.
Organizar de manera no profesional y con carácter temporal, grupos de trabajo para la investigación, estudio y evaluación de experiencias y temas específicos. Promover las mejores experiencias que contribuyan a modificar cualitativamente las acciones y los resultados del trabajo con los cuadros.
Las comisiones de cuadros deben observar en su funcionamiento, los siguientes principios y normas:
Se reunirán como mínimo una vez al mes, y efectuarán un balance anual de su trabajo, para el análisis de la labor realizada y sus resultados, determinando los objetivos, actividades principales y temas principales a debatir en sus reuniones.
En sus análisis debe primar: el examen critico, franco y honesto; animados por una concepción de trabajo despojada de métodos y procedimientos formales, esquemáticos, meramente estadísticos y burocráticos.
Sus reuniones deben desarrollarse de modo que las reflexiones y el intercambio que se realicen lleguen con objetividad a conocer las causas de los problemas, limitaciones y obstáculos que afectan el trabajo con los cuadros y sus reservas, y en tal sentido, estar en condiciones de sugerir las decisiones que transformen la situación evaluada y contribuyan a la formación de los cuadros.
Lograr que el trabajo con los cuadros sea evaluado integralmente y vinculado con los resultados concretos del trabajo.
La asistencia de los integrantes de la comisión de cuadros no es delegable. La no asistencia a una reunión debe ser consultada y aprobada por el presidente de la comisión.
Podrán ser invitados, por el presidente de la comisión, otros compañeros, cuando por interés del tema a tratar, se requiera.
Como regla, los temas que se sometan al análisis de la comisión, cuando así se requiera, serán presentados por escrito y circulados con no menos de 72 horas de antelación. La documentación relacionada con los casos de propuestas de movimientos y sanciones, así como otros documentos que por su contenido se determine, serán tratados bajo las normas de compartimentación y clasificación requerida.
Se levantará acta de las reuniones y se garantizará un sistemático y riguroso control del cumplimiento de los acuerdos, que deben ser evaluados en sus reuniones.
Efectuarán el balance anual de su trabajo y rendirán cuenta ante el órgano de dirección de su nivel.
Clasificación y nomenclatura de cargos:
Garantizar una correcta clasificación y actualización de los cargos de cuadros, acorde con los conceptos establecidos.
Las propuestas para clasificar como cuadros, otros cargos no incluidos en la definición general, deben ser presentadas, según lo establecido, por los jefes de los órganos, organismos y entidades nacionales del estado y el gobierno, a la comisión central de cuadros, fundamentando las razones que justifican la aprobación de esas excepciones, las que en todos los casos, deben relacionarse con las funciones y el contenido del cargo y no por falsos conceptos de atención a un compañero o compañera. Como regla, estas propuestas deben presentarse anualmente, al concluir el análisis y el balance de la actividad de cuadros, con el propósito de lograr la necesaria estabilidad y evitar improvisaciones, ante situaciones transitorias o coyunturales.
Definir y mantener actualizada la nomenclatura de cargos bajo el control de las comisiones de cuadros:
Garantizando que: ningún cargo quede fuera del control de una comisión, así como, evitar que se duplique los análisis de movimientos de cuadros, al incluirse en la nomenclatura de mas de una comisión. Los cambios de estructuras, la desactivación o la creación de cualquiera entidad, exigen definir por la instancia que tiene la facultad de su aprobación, a quien se asigna el control de los nuevos cargos de cuadros.
Las comisiones de cuadros están obligadas a exigir la más rigurosa disciplina en cuanto a la presentación, de acuerdo con las normas establecidas, de las propuestas de promociones, de bajas por las diferentes causas y medidas disciplinarias, y recibir informaciones sobre el comportamiento de las evaluaciones y cualquier otra situación que afecte a los cuadros incluidos en su nomenclatura.
Es responsabilidad de las comisiones de cuadros, garantizar se sometan a la consulta y evaluación del Partido, previo a su designación o aplicación oficial de la medida, según sea el caso, y en el nivel que este establezca, las propuestas de movimientos de cuadros, sanciones disciplinarias que impliquen el movimiento del cargo, así como se cumpla la oportuna información sobre cualquier acción que afecte a los cuadros que ocupan cargos de su nomenclatura.
De los cuadros y sus reservas:
La decisión sobre la selección, promoción, superación, evaluación, atención y estimulación a los cuadros, debe asumirse como una de las mas altas responsabilidades de los cuadros de dirección en sus diferentes instancias y, en primer lugar, del cuadro centro de cada organismo o entidad nacional estatal, por lo cual no puede abordarse como un simple y formal proceso de carácter técnico o burocrático, sino como el resultado de su apreciación cotidiana, de su labor de formación y del intercambio sistemático que desarrolle con cuadros y trabajadores en general.
Se tornan esenciales en el análisis del proceso de selección, además de los requisitos generales establecidos en el decreto ley 196 y de los específicos que se dicten en los reglamentos de los organismos y entidades, la evaluación de los resultados del trabajo, las habilidades, la motivación del cuadro y la situación de dirección que presenta el colectivo que debe dirigir.
Las propuestas de promociones con variante única no deben ser admitidas. Excepcionalmente y atendiendo a situaciones muy especificas, el presidente de la comisión de cuadros a su nivel, tiene la facultad de aceptarla, si lo estima conveniente, exigiendo en tal caso, un análisis critico de las causas que provocan esa situación y las medidas para resolver el problema.
Las propuestas de candidatos para promociones, se presentan a las respectivas comisiones de cuadros, por los jefes correspondientes con carácter personal y clasificado. En los casos en los que por características específicas de la nomenclatura, la propuesta se presenta en un nivel superior al del jefe inmediato, quien presenta la propuesta establecerá consulta previa con este. Una vez seleccionado por la comisión, el candidato más idóneo, continúa el proceso de entrevista con el propuesto y las consultas con los cuadros que correspondan, las organizaciones de base del Partido y su definitiva aprobación por el organismo del Partido, según se establezca.
Las propuestas de promociones se examinan en la comisión de cuadros a la cual pertenece el cargo, según la nomenclatura aprobada.
Cuando las propuestas que se presentan, no son el resultado de un trabajo de formación y preparación sistemático de la reserva, o condiciones específicas aconsejan la incorporación al colectivo de cuadros de otras entidades, organismos o sectores, se limita la capacidad de los jefes, para conocer con mayor profundidad, los criterios y disposición de los candidatos, en tales casos, tiene que establecer, a este fin, consulta previa con el jefe del propuesto y con este preferiblemente, en presencia de su jefe, dejando esclarecido que solamente estudia opciones, que serán posteriormente evaluadas y sometidas a un proceso de selección. En ningún caso debe identificar con los candidatos, cual es su primera variante, y mucho menos, predeterminar o comprometer que él será el seleccionado.
Cualquier violación de la nomenclatura, debe ser evaluada por la comisión correspondiente, y en él deber de asegurar la disciplina y la responsabilidad de una correcta selección, la situación debe ser examinada en el seno de la comisión y adoptadas las medidas que correspondan, según el caso.
Para el análisis de los movimientos de cuadros, sanciones o cualquier otro tema relativo al trabajo con los cuadros, es convocado el jefe que los propone, quien asume directamente, la presentación y análisis de las propuestas. Esta responsabilidad no es delegable.
Entre los aspectos que no pueden ser obviados en la presentación de las propuestas, deben destacarse la trayectoria laboral del propuesto, el dominio y conocimiento de la actividad que va a dirigir, el resultado de sus evaluaciones, en particular, examinar la última evaluación; el conocimiento personal del jefe sobre la conducta social y política en el centro de trabajo y en el área de residencia; el resultado de auditorias, inspecciones o verificaciones realizadas, en el ámbito de la responsabilidad que actualmente desarrolla, y las acciones y medidas adoptadas, en correspondencia con éstas.
Para hacer efectivo el movimiento de un cuadro, es necesario que se garantice por el jefe inmediato superior, la debida programación, ejecución y control del cumplimiento del plan de entrega y recepción del cargo, garantizando en todos los casos, salvo excepciones justificadas, que el cuadro saliente y el entrante trabajen de conjunto como mínimo 15 días, y que el designado posea la información y preparación necesaria para asumir la nueva responsabilidad, identificando con claridad las funciones inherentes a su cargo, la situación y resultados de la actividad que asume, los objetivos de trabajo, las normas y disposiciones que debe cumplir y las facultades conferidas, incluido el análisis y ratificación del compromiso de cumplir los principios y preceptos del código de ética.
Debe levantarse un acta oficial, en la que conste el proceso de entrega y recepción del cargo, firmada por el cuadro saliente, el entrante y el jefe inmediato de estos.
Debemos evitar que las renovaciones y sustituciones necesarias se posterguen en tiempo, por paternalismo u otras consideraciones ajenas a las exigencias de nuestro desarrollo y justeza de la política que defendemos, de igual modo se debe evitar sustituciones precipitadas y superficiales, por las negativas consecuencias de crear un clima de inseguridad en los cuadros, desorganizar el trabajo y afectar la motivación y disposición para ocupar cargos de dirección, por cuadros y reservas.
En casos excepcionales, determinados por la gravedad de los errores cometidos o que la situación creada afecte la estabilidad y seguridad de la entidad u organismo, se procederá a la aplicación de la medida cautelar de suspensión provisional del cargo y salario, según lo dispuesto en el decreto ley Nº 196
La liberación, debe realizarse en el momento oportuno y mediante procedimientos correctos, luego de un análisis cuidadoso y detallado del caso. En la reubicación laboral de los cuadros liberados, se tendrá en cuenta, las causas que determinaron su liberación, la trayectoria, los conocimientos y experiencia de dirección, para orientarlos correctamente, en su nueva ubicación.
Los cuadros liberados por un proceso lógico de renovación, por problemas de salud y por jubilación, requieren una cuidadosa atención, particularmente los casos que poseen una extensa, efectiva y ejemplar trayectoria de dirección al servicio de la revolución. Deben recibir el, reconocimiento y estimulación merecida, teniendo en cuenta lo que ello significa para el propio cuadro, su familia, compañeros de trabajo y particularmente, para los jóvenes.
En estos casos deben evitarse retiradas traumáticas o una total desvinculación del centro u organismo de dirección. Atendiendo a su experiencia y conocimientos, pueden ser tomados como consultores, desarrollar encuentros para contribuir al intercambio entre diferentes generaciones de cuadros y otras iniciativas que pueden resultar útiles y estimulantes.
Trabajar por crear las condiciones de selección, preparación y atención que aseguren que en las empresas que entran en el perfeccionamiento empresarial se logre estabilidad, en los cargos de dirección y particularmente en el cuadro centro, en un periodo mínimo de tres años, a fin de que los cambios organizaciones y la experiencia que se va logrando alcance su maduración, y la consolidación de sus resultados, constituya también, desde este punto de vista, una oportunidad de realización y estimulación para los cuadros.
La selección y formación de la reserva es una de las principales tareas del trabajo con los cuadros. Su objetivo es desarrollar el potencial de dirección que garantice: la renovación de la cultura, estilo y técnicas de dirección, y la preparación general y especifica, teórica y practica, indispensable para el desempeño de un nuevo cargo, así como la necesaria continuidad de la dirección.
El trabajo con la reserva requiere paciencia, cuidado y mucha responsabilidad; es una vía a través de la cual los cuadros muestran su capacidad como formadores y la institución o entidad, su eficiencia en la gestión de los recursos humanos. Por su importancia este aspecto debe ser evaluado, por lo menos una vez al año en los organismos de dirección y considerado en las evaluaciones individuales de los cuadros.
Cada cuadro tiene él deber de realizar una labor personal capaz de garantizar la propuesta de dos o más candidatos para conformar las reservas de su cargo, y una adecuada preparación y formación, de los seleccionados.
En cada centro, entidad u organismo, debe realizarse y mantener actualizado el diagnóstico de los recursos humanos; Evaluar periódicamente sus resultados, y determinar un programa de acción dirigido al mejoramiento de la composición de la fuerza laboral, su calificación técnica-profesional y la creación de valores políticos, éticos y morales, base indispensable para el cumplimiento de sus objetivos estratégicos y el desarrollo de un mayor potencial de compañeras y compañeros con condiciones y disposición para ocupar cargos de dirección.
La efectiva preparación y estimulación de los compañeros incluidos en la reserva, requiere acciones de capacitación teórica y un efectivo entrenamiento práctico. En la medida en que se hagan coincidir los sustitutos con la reserva, se incrementarán las oportunidades para medir con objetividad la capacidad, habilidades y condiciones de los compañeros incluidos en la reserva y definir con mayor claridad, las deficiencias y limitaciones que debe superar y los aspectos en los que requiere preparación para una mayor calificación.
EVALUACIÓN – CÓDIGO DE ÉTICA.
Como se establece, la evaluación de los cuadros es un proceso ininterrumpido que se realizará a partir de los resultados del trabajo, su desempeño individual, teniendo en cuenta su actitud, ejemplaridad y autoridad personal.
La evaluación de los cuadros, resulta entre las diferentes acciones que integran el trabajo con los cuadros, la promotora, si se cumplen los principios y normas establecidos, de la transformación cualitativamente superior, en la dirección de elevar la eficiencia y preservar los valores políticos, éticos y morales de la revolución y el socialismo.
Su influencia directa sobre el factor humano, cuando es desarrollada éticamente, puede contribuir eficazmente a vencer deficiencias, corregir debilidades y fortalecer el compromiso revolucionario de los cuadros, por ello constituye una responsabilidad indelegable de los jefes.
La evaluación debe ser un proceso ininterrumpido, en el que interactúan el jefe, el cuadro subordinado, el colectivo de dirección y los propios trabajadores, cuando existe de forma estable y en desarrollo un estilo y métodos participativos y de vinculación con las masas.
Para garantizar el proceso de evaluación, se requiere de un nivel organizativo, de una relación de intercambio, de respeto, disciplina y una comunicación franca y honesta, de un ambiente que le favorezca y lo identifique como una necesidad del mejoramiento del trabajo y de los cuadros. Debe recibirse como una oportunidad, y no como una agresión.
Los objetivos propuestos requieren de cambios cualitativos que liberen el proceso de esquemas burocráticos.
Sin exceder el tiempo limite máximo fijado, la programación de la evaluación de los cuadros, debe hacerse corresponder con el periodo de evaluación del cumplimiento de los objetivos o proyectos en los que están implicados directamente, de modo que la evaluación de los resultados de su trabajo sea lo mas objetiva posible.
La autoevaluación debe permitir la reflexión entre evaluador y evaluado, y ello exige de la comunicación y el intercambio personal, que haga posible el análisis y la atención diferenciada a los cuadros, en correspondencia con sus características, virtudes y defectos.
En su esencia, están determinados los aspectos que deben ser evaluados: el desempeño relacionado con los resultados del trabajo, que deben estar contenidos en los objetivos y funciones de trabajo que le corresponden; la conducta personal y la ejemplaridad, por el cumplimiento del código de ética.
El conocimiento y trabajo cotidiano sobre estos aspectos, la orientación y llamado de atención personal de los jefes para la profundización en aspectos específicos que se corresponden con ellos, posibilitará la eliminación de las guías mecánicas e impersonales, que limitan que cada persona sea tratada en su individualidad, y que sus evaluaciones finalmente no logren caracterizarlo.
Estimular el análisis autocrítico de los cuadros en sus autoevaluaciones y la atención de los jefes en su análisis, sobre el cumplimiento de los principios y preceptos que determinan la conducta de un cuadro en el seno de la familia y su área de residencia.
La necesidad de ejercitar el espíritu critico y autocrítico, la honestidad y lealtad, el imprescindible fortalecimiento de la unidad de los colectivos de dirección, aconsejan sustituir la toma de opiniones escrita, entre los que integran el mismo equipo de dirección, por la reunión abierta y directa, para el análisis colectivo de las insuficiencias y problemas expresados en el balance de la organización, desde la proyección del análisis de la participación directa y personal de los cuadros en esos resultados.
La evaluación de los cuadros, debe ser la conclusión del proceso de balance del trabajo del organismo y entidad, porque como se ha expresado por el co. Fidel…”la eficiencia, la política y la conciencia –en cada colectivo o entidad- dependen en buena medida de la decisiva actuación de los que dirigen”
El resultado final del proceso de evaluación de cada cuadro, debe ser analizado directa y personalmente por los jefes, con sus subordinados.
Establecer el análisis de los resultados de las evaluaciones individuales, como el punto optimo para el análisis integral de la situación y capacidad del colectivo para superar las deficiencias y limitaciones que presenta, y el cumplimiento de los objetivos y estrategias proyectadas. Sus resultados deben dar origen a la puntualizaron de la estrategia y el plan de acción para la nueva etapa.
Los jefes deben presentar a la comisión de cuadro de la instancia inmediata, los resultados de ese análisis y sus proyecciones. Ese análisis debe expresar en sí mismo los resultados de dirección y la capacidad del jefe que evalúa, de hecho es el inicio de su propia evaluación.
Preparación y superación.
La estrategia nacional de preparación y superación de los cuadros fija los lineamientos, objetivos y acciones para el cumplimiento de los principios y normas establecidas.
Atención y estimulación:
La atención y estimulación a los cuadros, basado en los principios y normas establecidas, exige de una atención diferenciada, sensibilidad e iniciativa de los jefes en cada nivel.
Deben evitarse la adopción de planes de estimulaciones que puedan resultar positivos en un colectivo, pero no ser efectivos en otros. Trabajar por eliminar los criterios igualitarios de lo que corresponde, porque se establece para todos, obviando las diferencias que determinan los resultados del trabajo, la conducta y entrega personal, que debe ser lo que particularmente merece y se ha ganado cada compañero.
Garantizar con rigor y calidad, el proceso de selección de los cuadros más destacados del estado y del gobierno, a los diferentes niveles, en correspondencia con los principios, normas, e indicadores que se establezcan para cada etapa.
Medidas disciplinarias
Los cuadros tienen que ser ejemplo en la defensa y el cumplimiento personal de la legalidad socialista, y en todas las normas que rigen la actividad laboral, administrativas, económicas, tecnológicas y en su vida personal, y lograr que el colectivo que dirige mantenga una estricta disciplina en los aspectos señalados.
Los procesos disciplinarios deben transcurrir de acuerdo con las normas establecidas en el decreto ley Nº 196, y sus procedimientos ajustados a los principios establecidos, contemplados en los reglamentos internos para el trabajo con los cuadros de los organismos de la administración central del estado y las asambleas provinciales y municipales del poder popular.
Las comisiones de cuadros, además del análisis individual de las propuestas de sanciones que les corresponda examinar, realizaran estudio e investigaciones sobre las causas y tendencias que se manifiesten, con el objetivo de trabajar en contrarrestar aquellos problemas que afectan la conducta y ejemplaridad de los cuadros.
Información sobre los cuadros:
Los expedientes de los cuadros deben contener los documentos básicos siguientes: autobiografías, foto, resúmenes de datos personales, con las características técnico laborales, resoluciones de designación o certificados de elección, certificados de evaluación, constancia de reconocimientos, sanciones y toda información que los organismos y entidades consideren importante para el trabajo con los cuadros, debiéndose establecer las acciones necesarias para su actualización y custodio con la compartimentación que ello exige.
El expediente del cuadro que pase a trabajar en una Entidad no Estatal, deberá trasladarse al OACE o Consejo de la Administración, al cual esta vinculada, o en su defecto mantenerse en el organismo desde el cual efectuó su traslado hacia la empresa, Corporación o Asociación no Estatal.
Los expedientes de los cuadros que causen baja deben conservarse por un término de cinco años.
Las comisiones de cuadros deben realizar como mínimo una vez al año, el análisis del comportamiento estadístico de la composición de los cuadros y de la influencia en sus resultados de las diferentes acciones realizadas.
De las disposiciones especiales.
Los reglamentos internos para el trabajo con los cuadros y sus reservas, de los órganos estatales, organismos de la Administración Central del Estado, Entidades Nacionales, luego de ser analizados y conciliados con la Comisión Central de Cuadros, no deben ser modificados sin que antes se realice previa consulta, a los efectos de garantizar el asesoramiento y control que le corresponde según lo dispuesto. En el caso de las Asambleas Provinciales del Poder Popular, la conciliación se realizará previo a su presentación y aprobación por la correspondiente Asamblea, informándose a la Comisión Central de Cuadros, a los efectos de su conocimiento, las modificaciones determinadas por éstas.
En las Empresas Mixtas, Contratos de Administración y en general, en las Asociaciones Económicas con capital extranjero, las cuestiones relativas al Sistema de Trabajo con los Cuadros, se regularán asumiendo en sus correspondientes estatutos, para los cuadros cubanos, los reglamentos de los Organismos correspondientes, sobre la base del precepto constitucional de que estas organizaciones, en su gestión se rigen por lo regulado en nuestra ley.
Los cubanos que asumen cargos de dirección en esas instituciones, responden ante el organismo al que se subordinan, por el cumplimiento de los principios, las disposiciones legales y el código de ética establecido para los cuadros del Estado y del Gobierno.
Anexo 6
PRINCIPIOS QUE SUSTENTAN
LA POLITICA DE CUADROS
FEBRERO DEL 2000
Los que se expresan a continuación sintetizan los principios aprobados por el Partido Comunista de Cuba, en el Primer Congreso, enriquecidos y refrendados en los sucesivos congresos, como resultado de la experiencia acumulada en estos años.
Principios que rigen la política de cuadros:
En cada cargo debe estar, en cada momento, el cuadro que más capacidades y condiciones tenga para desempeñarlo. Firmeza revolucionaria, integralidad, capacidad, conocimientos y vínculos con las masas, son cualidades que fundamentan la política de cuadros trazada por el Partido
En los movimientos de cuadros se deben tomar en consideración todos los factores objetivos y subjetivos que incluye: cualidades políticas, ideológicas, morales, culturales, técnicas y profesionales, así como indispensable experiencia práctica.
La selección y promoción se basarán siempre en el análisis detallado y objetivo de los méritos y capacidad de cada compañero, y nunca en elementos arbitrarios o tendencias ajenas a los principios, tales como el regionalismo, el nepotismo, la adulonería, el favoritismo y los juicios superficiales sobre el carácter.
Seguir un orden de promoción: preferiblemente, desde las instancias inferiores hacia las superiores.
Como norma debe tener la experiencia práctica de los niveles inferiores, transitar de las tareas más sencillas a los trabajos más complejos y responsables.
Que los cuadros de los Aparatos Centrales procedan regularmente de las instancias intermedias, y que estos provengan de la base.
Los cuadros deben ser ubicados y promovidos de acuerdo con las potencialidades que hayan demostrado progresivamente, cuando hubieran dado pruebas de que pueden enfrentar, con eficiencia, nuevas y complejas misiones.
Cada uno debe estar situado en el cargo más adecuado a sus características, cualidades y preparación. “donde su labor pueda ser mas eficiente”.
Es preciso tener en cuenta la influencia del cuadro respecto al organismo en el cual actúa o para el cual se propone. Es necesario evaluar la composición del organismo dado, analizar si las características del cuadro contribuyen o dificultan a mejorar su funcionamiento.
Preparar y educar adecuadamente a los cuadros y promover a los compañeros que tengan más condiciones para desempeñar con eficiencia la responsabilidad asignada.
El Partido educa a nuestro pueblo en la intima convicción de que un cargo rector es una honrosa misión de servicio a la causa de la edificación socialista, que se desempeña mientras se mantengan las condiciones y posibilidades para ello.
Quien solicite su relevo cuando considere que, pese a su voluntad y esfuerzo, no es capaz de responder a las exigencias de la tarea encomendada, asumirá una actitud correcta y encomiable, al situar, en primer termino, los intereses colectivos.
Proceder a la reubicación de aquellos compañeros que se han quedado rezagados, que ya no satisfacen en las posiciones que ocupan las exigencias del proceso revolucionario.
Será necesaria, junto a la adecuada aplicación de la política de selección, ubicación y promoción, lograr una mayor estabilidad de los cuadros en cargos específicos.
Eliminación de cualquier síntoma de inmovilismo, garantizar en todos los niveles de dirección la continuidad y la renovación.
Es necesario analizar a los organismos de dirección en su conjunto, como colectivos de trabajo y de dirección, y examinar específicamente las características y condiciones de cada organismo en particular, al incorporarle o extraerle cuadros, de manera que siempre se trate de no afectar o de mejorar el equilibrio que debe existir en este aspecto.
Sustentar la política de preparación y promociones en el concepto de que: la cantera fundamental esta en el pueblo trabajador.
Contribuir a la actuación simultánea, siempre que sea posible, de las tres generaciones que hoy protagonizan la Revolución.
Promover a los nuevos valores que surgen, se desarrollan y son capaces de realizar un trabajo de dirección más calificado y más eficiente.
Mientras más amplio sea el círculo de candidatos entre los cuales seleccionemos a los cuadros, en mejores condiciones estaremos de promover a los más capaces.
Una de las tareas insoslayables que ha de acometer todo dirigente o funcionario responsable: formar los cuadros que se encuentran en su esfera de influencia, de modo que uno o varios puedan reemplazarlo en cualquier circunstancia y mantener la estabilidad del trabajo.
Por principio no hay cuadro insustituible. Aquel que se obstine en considerarse como tal deberá ser justamente demovido por el daño que causa.
Donde el segundo responsable no sea capaz de asumir las funciones del responsable principal, ni haya varios más formándose como futuros dirigentes…. No se están aplicando los principios de la política de cuadros.
Promover como cuadros a personas idóneas de las diversas generaciones, hombres y mujeres, blancos, negros y mestizos. Esa justa política, no se puede dejar a la espontaneidad.
Debe desarrollarse una política que asegure la promoción de compañeras a los cargos dirigentes en igualdad de condiciones con los hombres, de manera que la mujer se convierta cada vez más en una fuerza activa en la construcción del socialismo en nuestro país.
En todos los niveles de dirección…se pondrá sumo cuidado en que se trasmita a los jóvenes los conocimientos de los cuadros más preparados y de mayor experiencia. Promoverlos con confianza y contribuir a que adquieran conocimientos y maestría de forma gradual…según las facultades y virtudes personales, por medio de la práctica social.
En su labor de formación de cuadros, el partido parte del concepto de que todo el que interviene activamente en la dirección de un colectivo puede tener deficiencias, cometer errores en el trabajo e incurrir en faltas en su vida personal; criticar oportuna y adecuadamente estas con el fin de que sean corregidas, es un elemento indispensable en el proceso de formación.
La evaluación periódica y sistemática de los cuadros es uno de los procedimientos más importantes. Para asegurar la fortaleza y calidad de los aparatos de dirección; garantizar la mejor organización y distribución de sus fuerzas; lograr la mayor eficiencia en su trabajo; …conocer, por un lado, cuales son las virtudes y capacidades que hay en su seno y, …por otro, las debilidades y las deficiencias que tienen, …y poder así, estimular y desarrollar las primeras y corregir las segundas.
Es necesario partir de principios correctos de evaluación. Los fundamentales son:
Valorar a los cuadros principalmente por los resultados objetivos y concretos de su trabajo.
Por la conciencia y responsabilidad que demuestren en el desempeño de sus funciones.
Por el grado de madurez política, de nivel ideológico y de enfoque clasista que manifiesten al enfrentar los problemas.
Hay que saber discernir entre lo importante y lo secundario, entre lo que reclama ser profundizado hasta llegar a los detalles y lo que puede ser motivo de un tratamiento general o simplemente desestimado.
La evaluación no tiene solo un carácter individual, sino también colectivo.
La evaluación de cuadros debe abordarse con un enfoque dialéctico, integral e ininterrumpido, que tenga en cuenta entre otros factores….. En que momento de su quehacer político y laboral se encuentra cada cual: si avanza, si se ha estancado, o si se halla en franco retroceso en relación con los requerimientos.
El sistema y la metodología de evaluación requieren una elaboración en detalle, un procedimiento que tome en consideración, además de los principios generales, las condiciones especificas; que garantice la apreciación objetiva de las cualidades políticas y laborales de cada uno de sus cuadros, de sus aspectos positivos, sus deficiencias, sus lados débiles y fuertes.
La evaluación debe ofrecer un juicio sobre las posibilidades del colectivo dirigente para desarrollar las tareas que le corresponden y en que aspectos debe ser perfeccionada su composición.
Una evaluación profunda, crítica, objetiva y sistemática y una atención adecuada a su desarrollo y capacitación, es la base de la correcta selección, estabilidad y promoción de los cuadros.
Es necesario elaborar un sistema de preparación, recalificación y especialización de los cuadros, que tenga en cuenta: los cambios que implican responsabilidades y tareas cualitativamente diferentes y métodos de dirección distintos.
Garantizar por su origen y formación, un adecuado enfoque clasista de los asuntos: disciplina y espíritu de colectivismo, de abnegación y sacrificio.
No puede haber brecha entre nuestros dirigentes y el pueblo. Observar en los métodos y estilo de trabajo de los cuadros, la sistemática comunicación e identificación con las masas, elementos esenciales para garantizar la unidad de acción y la fortaleza del poder revolucionario.
Factores básicos en la vigilancia y lucha contra manifestaciones de desviación de los principios éticos y morales de la Revolución: la correcta selección y promoción, riguroso control de su actuación.
No hubo ni habrá impunidad para los que violen la legalidad y perviertan la función pública. Nuestros dirigentes surgen del pueblo y responden ante el de sus actos.
El Código de Ética refrendo las bases del compromiso político y moral que adquieren ante la sociedad.
Anexo 7
OBJETIVOS DE TRABAJO DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA APROBADOS POR LA PRIMERA CONFERENCIA NACIONAL
FUNDAMENTOS DEL PARTIDO
El Partido Comunista de Cuba, fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, es fruto legítimo de la Revolución, al propio tiempo su vanguardia organizada y quien garantiza, junto al pueblo, su continuidad histórica.
El compañero Fidel Castro Ruz, Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, definió en el 1er. Congreso del PCC, su concepción acerca del Partido, cuando expresó: “El Partido lo resume todo. En él se sintetizan los sueños de todos los revolucionarios a lo largo de nuestra historia; en él se concretan las ideas, los principios y la fuerza de la Revolución; en él desaparecen nuestros individualismos y aprendemos a pensar en términos de colectividad; él es nuestro educador, nuestro maestro, n estro guía y nuestra conciencia vigilante, cuando nosotros mismos no somos capaces de ver nuestros errores, nuestros defectos y nuestras limitaciones; en él nos sumamos todos y entre todos hacemos de cada uno de nosotros un soldado espartano de la más justa de las causas y de todos un gigante invencible […]”.
Estos conceptos sintetizan nuestro pensamiento y acción, y nos guían en el empeño de consolidar una sociedad plenamente libre y soberana, como se expresa en la Constitución de la República.
Los principios del centralismo democrático, la dirección colectiva y la responsabilidad individual, como pilares de la organización y la estructura del Partido, mantienen plena vigencia y en ellos se sustenta la vocación de perfeccionarlo.
El Partido Comunista de Cuba, marxista, leninista y martiano, en su condición de Partido único de la nación cubana, tiene como fortaleza y misión principal la de unir a todos los patriotas y sumarlos a los intereses supremos de construir el Socialismo, preservar las conquistas de la Revolución y continuar luchando por nuestros sueños de justicia para Cuba y la humanidad toda.
INTRODUCCIÓN
La Conferencia Nacional del Partido, por mandato de su 6to. Congreso, tiene la responsabilidad de evaluar con objetividad y sentido crítico el trabajo de la organización, así como determinar con voluntad renovadora las transformaciones necesarias para situarlo a la altura de las circunstancias actuales.
En el Informe al 6to. Congreso se expresa: “[…] debemos meditar en los efectos contraproducentes de viejos hábitos que nada tienen que ver con el papel de vanguardia de la organización en la sociedad, entre ellos la superficialidad y formalismo con que se desarrolla el trabajo político-ideológico, la utilización de métodos y términos anticuados que no tienen en cuenta el nivel de instrucción de los militantes, la realización de reuniones excesivamente extensas y con frecuencia dentro de la jornada laboral, que debe ser sagrada, en primer lugar para los comunistas; con agendas muchas veces inflexibles indicadas por el organismo superior, sin diferenciar el escenario en que se desarrolla la vida de los militantes, las frecuentes convocatorias a actividades conmemorativas formales, con discursos más formales todavía y la organización de trabajos voluntarios en los días de descanso sin contenido real ni la debida coordinación, generando gastos y difundiendo el disgusto y la apatía entre nuestros compañeros”.
El 6to. Congreso ratificó el concepto de que lo primero que estamos obligados a modificar en la vida partidista es la mentalidad que, como barrera psicológica, es la que más trabajo nos llevará superar al estar atada a dogmas y criterios obsoletos.
Es importante reconocer que el Partido en diversos momentos se ha involucrado en tareas que no le corresponden, lo que ha limitado su papel de dirección y comprometido la labor política e ideológica. Nos enfrentamos también a problemas como el desconocimiento, la no utilización de documentos rectores de la organización e insuficiencias en el ejercicio de las funciones y atribuciones que le son propias; la falta de rigor en el análisis y la no aplicación consecuente de la política trazada, lo que ha dificultado la obtención de los resultados esperados en el trabajo.
Los retos actuales y futuros reclaman, como primera exigencia, articular todos los medios y fuerzas con que contamos para fortalecer la unidad patriótica y moral del pueblo; desarrollar valores y patrones de vida revolucionarios; abrir cauce a legítimas aspiraciones individuales y colectivas; y enfrentar prejuicios y discriminaciones de todo tipo que aún persisten en el seno de la sociedad.
Los imperialistas cifran sus esperanzas en la vulnerabilidad de las nuevas generaciones y de determinados grupos o sectores de la sociedad; intentan fomentar la división, la apatía, el desaliento, el desarraigo, y la falta de confianza en la Dirección de la Revolución y el Partido. Pretenden mostrar una sociedad sin futuro, para revertir los logros obtenidos en la construcción del Socialismo, despojarnos de la independencia y las conquistas revolucionarias. Estos propósitos dejan a las claras que el campo de las ideas sigue siendo un decisivo frente de lucha.
Estas circunstancias, a las cuales se unen las manifestaciones de la nueva política injerencista, agresiva y de justificación del uso de la fuerza por el imperio y sus aliados, plantean la necesidad de continuar prestándole máxima atención a la preparación del país para la defensa y fortalecer en las instituciones armadas el trabajo político e ideológico.
Ante esta perspectiva debe estimularse un clima de máxima confianza y crearse las condiciones necesarias a todos los niveles para el más amplio y sincero intercambio de opiniones, tanto en el seno del Partido como en su relación con los trabajadores y el pueblo. Esto permitiría en un marco de respeto y compromiso, la expresión de ideas y conceptos diversos, de modo que las discrepancias se asuman como algo natural.
En el Informe Central al 6to. Congreso del Partido fueron abordados los errores y debilidades presentes en la política de cuadros, referidos en lo fundamental a la falta de previsión e intencionalidad en su conducción y aplicación consecuente, el escaso rigor y visión que abrieron brechas a la promoción acelerada de cuadros inexpertos e inmaduros, la poca sistematicidad y voluntad política para asegurar la promoción de mujeres, negros, mestizos y jóvenes a cargos principales, sobre la base del mérito y las condiciones personales, así como las deficiencias en la selección y preparación de la reserva.
En el estilo de trabajo de no pocos cuadros se manifiesta falta de responsabilidad y proyección, lentitud en la búsqueda de soluciones a los disímiles problemas que cotidianamente deben enfrentarse, así como poca creatividad, pobre vínculo con las masas, falta de exigencia ante las violaciones e indisciplinas, métodos burocráticos de dirección, y la consiguiente pérdida de autoridad y ejemplaridad motivadas por actitudes negativas, en ocasiones corruptas.
En la labor política e ideológica se requiere priorizar el trabajo diferenciado y directo con todos los sectores de la sociedad, persona a persona, a través de las organizaciones de base del Partido y la UJC, las escuelas, las organizaciones de masas y sociales y los medios de comunicación masiva. De igual forma, divulgar más la información actualizada sobre las decisiones que se adopten en el país y en los territorios y enfrentar las insuficiencias en la preparación de los militantes, el deterioro de algunos valores fundamentales en su conducta, así como la insuficiente utilización de las vías con las que cuenta el Partido para educar.
Por otra parte, la población con la que se interactúa hoy es más heterogénea y envejecida; también cuenta con una masa de jóvenes que no conocieron la sociedad capitalista y sus vivencias sobre la construcción del socialismo se han desarrollado en las excepcionales condiciones del periodo especial y posee mayoritariamente un elevado nivel escolar, por lo cual la comunicación con ella requiere ser más creativa, sistemática, fundamentada y diferenciada.
El Partido debe reforzar y exigir el oportuno enfrentamiento a las causas y condiciones que propician manifestaciones de indisciplinas sociales, burocratismo, paternalismo, negligencia, nepotismo y doble moral, así como mentira y acomodamiento. De igual forma, trabajará en la lucha contra las ilegalidades, la corrupción y otros delitos, que socavan las bases de nuestra sociedad.
Es también un objetivo de esta Conferencia, la revisión de los conceptos, los métodos y el estilo de trabajo del Partido en sus relaciones con la UJC y las organizaciones de masas, sobre la base del respeto a su funcionamiento democrático y autónomo.
La UJC como organización juvenil del Partido requerirá de un tratamiento especial por su importancia en la labor política e ideológica con las nuevas generaciones.
Al evaluar el trabajo de estas organizaciones, se aprecia que este se fue distorsionando y dejaron de actuar de manera prioritaria con sus estructuras de base. La participación de sus cuadros en un excesivo número de comisiones y reuniones limitó el vínculo con las personas. A ello se suman la falta de creatividad y sistematicidad en el desempeño de sus misiones, el exceso de convocatorias a sus miembros, que afecta su tiempo libre y genera molestias en la población.
Los criterios y propuestas que se sometieron a la consideración de la Primera Conferencia Nacional del Partido fueron el resultado de un profundo análisis realizado por los militantes del Partido y de la Unión de Jóvenes Comunistas.
CAPÍTULO I. FUNCIONAMIENTO, MÉTODOS Y ESTILO DE TRABAJO DEL PARTIDO
Objetivo No. 1. Propiciar, mediante un mayor vínculo con la base, que los miembros de los comités, en todos los niveles, desempeñen un papel determinante en la discusión y adopción de las decisiones más importantes que competen al Partido; se les asegure el conocimiento previo y la participación activa en los temas a analizar en el organismo y cuenten con la información que les permita ejercer acertadamente sus deberes y responsabilidades.
Objetivo No. 2. Introducir el principio de que los miembros de los comités del Partido, en todos los niveles, deben presentar su renuncia, a esta condición cuando consideren que dejaron de existir las razones por las cuales fueron elegidos, sin que ello constituya un demérito o una actitud reprochable. Si ello no ocurre, el organismo del Partido correspondiente adoptará la decisión que considere conveniente.
Objetivo No. 3. Garantizar que en las reuniones ordinarias de los organismos y las organizaciones de base del Partido se traten, con prioridad y sistematicidad, asuntos relacionados con la implementación y el cumplimiento de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, la ejecución del plan de la economía o el presupuesto asignado, y se enjuicie críticamente el papel que el propio Partido desempeña en esa actividad.
Objetivo No. 4. Promover y exigir sistemáticamente un mayor conocimiento y aplicación de los documentos que norman la vida del Partido, por sus organismos, cuadros, organizaciones de base y militantes.
Objetivo No. 5. Eliminar en los métodos y el estilo de trabajo del Partido la interferencia y suplantación de funciones y decisiones que corresponden al Gobierno y a las instituciones administrativas; para ello ejercerá su responsabilidad de dirección y control, mediante la comprobación de la implementación adecuada y el cumplimiento de los acuerdos del 6to. Congreso y de los organismos superiores, utilizando las estructuras y vías propias del Partido, el contacto permanente con la base y el alerta oportuno cuando lo considere conveniente.
Objetivo No. 6. Consolidar la atención del Partido a los órganos del poder Popular y contribuir al proceso de perfeccionamiento en marcha, con vistas a reforzar la institucionalización del país.
Objetivo No. 7. Garantizar la aplicación de un sistema ágil y oportuno que permita brindar una mayor información a los militantes, trabajadores y la población sobre los análisis y decisiones de los organismos del Partido, relacionados con la vida política, económica y social del país y de los territorios.
Objetivo No. 8. Reducir con un criterio racional los asuntos o temas que los organismos superiores remiten a los diferentes niveles, así como revisar la frecuencia indicada para su tratamiento en las reuniones; igual concepto se seguirá con todo el sistema de información y de documentación establecido desde el Comité Central hasta la base.
Objetivo No. 9. Fortalecer e incrementar en las estructuras del Partido y demás organizaciones e instituciones, las acciones dirigidas a prevenir y enfrentar las manifestaciones de indisciplina social, ilegalidades, corrupción, delitos y otras conductas negativas.
Objetivo No. 10. Reducir a lo estrictamente necesario las comisiones permanentes de los organismos del Partido. Ello no excluye la utilización de aquellas que se constituyen temporalmente para temas específicos.
Objetivo No. 11. Perfeccionar el sistema de planificación del trabajo para los organismos del Partido, de sus cuadros y las organizaciones de base, para que se asegure su objetividad, flexibilidad y utilidad, y se ajuste a las características, contenido específico y responsabilidad de los diferentes niveles de dirección.
Objetivo No. 12. Revisar integralmente y rediseñar el sistema de control y asesoramiento que se utiliza por el Comité Central, los comités provinciales y municipales hacia sus niveles de dirección subordinados.
Objetivo No. 13. Eliminar la tendencia a orientar, controlar y darles seguimiento a las tareas que son responsabilidad del Partido solo mediante reuniones. Favorecer el contacto directo y oportuno con los responsables y demás trabajadores en los lugares en que se realizan las acciones. Promover la aplicación de similar criterio en las demás instituciones y organizaciones.
Objetivo No. 14. Propiciar en el Partido, la UJC, las organizaciones de masas y demás instituciones un adecuado ambiente de trabajo que facilite y promueva el respeto y la confianza como premisas para dialogar, debatir, criticar y asegurar un estilo cada vez más participativo y democrático en la toma de decisiones.
Objetivo No. 15. Fomentar el ejercicio de la crítica y la autocrítica en el lugar adecuado, en forma correcta y oportuna, bajo el principio de que en el Partido todos tienen derecho a criticar y nadie está exento de ser criticado. Eliminar la práctica de aceptar autocríticas que en realidad son puras justificaciones; enfrentar y sancionar acciones de represalia contra los que critican. Las medidas disciplinarias deben responder al concepto expresado por el compañero Fidel de no ser tolerantes ni implacables.
Objetivo No. 16. Exigir y comprobar que en las instituciones y en el propio Partido, se preste oportuna y debida atención a las quejas, denuncias y otros asuntos planteados por la población y que las respuestas se brinden con el rigor y la celeridad requeridos.
Objetivo No. 17. Mantener la periodicidad establecida en los Estatutos para la celebración de los congresos del Partido. Para postergar su realización, ante amenaza de guerra, desastres naturales y otras situaciones excepcionales, debe ser aprobado por el pleno del Comité Central y si las condiciones no lo permiten, por el Buró Político, e informarlo al pueblo.
Objetivo No. 18. Efectuar los plenos del Comité Central, como mínimo, dos veces al año. Debe tener en su agenda como asuntos principales el análisis de la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, el cumplimiento del plan de la economía y del presupuesto del Estado en el período correspondiente, los asuntos propios del Partido, la preparación para la defensa del país y otros temas de interés nacional e internacional.
Objetivo No. 19. Revisar los conceptos y métodos que se aplican para la dirección y atención a las organizaciones de base y en especial el trabajo del instructor, teniendo en consideración las necesidades y características de cada territorio.
Objetivo No. 20. Perfeccionar la organización y el contenido de las reuniones de los burós ejecutivos de los comités municipales con los secretarios generales de las organizaciones de base.
Objetivo No. 21. Continuar desarrollando y perfeccionando la selección, preparación y el uso de activistas en la atención a los procesos políticos y otras tareas, como regla, en horario extralaboral.
Objetivo No. 22. Perfeccionar el sistema de activistas que atienden a los militantes en sus áreas de residencia, con el objetivo de elevar su participación, influencia, ejemplaridad y combatividad en ese ámbito; reforzar el papel que les corresponden al buró ejecutivo del comité municipal y a los cuadros profesionales en la preparación, orientación y control de esa labor.
Objetivo No. 23. Perfeccionar la Estructura Auxiliar del Comité Central y de los organismos intermedios de dirección, en correspondencia con su contenido de trabajo en las condiciones actuales y futuras.
Objetivo No. 24. Fortalecer el papel de los comités del Partido de los centros de trabajo, y la atención que se les brinda por los organismos superiores para que ejerzan con mayor integralidad y eficacia la dirección y el control de los núcleos que les están subordinados, así como el resto de sus responsabilidades y funciones.
Objetivo No. 25. Lograr que las organizaciones de base del Partido sitúen en el centro de su misión el cumplimiento eficiente de la actividad específica del lugar donde actúan. En función de ese interés deben organizar y desarrollar lo esencial de su actividad político-ideológica y asumir su responsabilidad directa en cuanto a la exigencia de la ejemplaridad de sus militantes, independientemente del cargo que estos desempeñen.
Objetivo No. 26. Exigir que los principales problemas que ocurren en los centros de trabajo o comunidades, y lo requieran, sean atendidos con inmediatez por los militantes de esos lugares, sin que ello se condicione a la espera de orientaciones o la intervención de os organismos superiores.
Objetivo No. 27. Lograr que el secretario general de la organización de base sea el militante idóneo para esa tarea, utilizando, de ser necesario, la facultad que tiene el municipio de presentar propuestas para ejercer dicho cargo; así como que el resto de los secretarios cumplan también las exigencias requeridas.
Objetivo No. 28. Garantizar que, como regla, los militantes del Partido cumplan tareas partidistas en sus respectivos núcleos, a partir de una evaluación racional de sus condiciones y posibilidades.
Objetivo No. 29. Mantener la rendición de cuenta del militante como forma de evaluación de su conducta en el desempeño laboral, político y social, aplicándola de forma racional.
Objetivo No. 30. Perfeccionar las reuniones de coordinación que se realizan en los centros de trabajo, presididas por el Partido, para unir esfuerzos en el cumplimiento de los planes u otras actividades de interés común, convocándolas, cuando sean necesarias, fuera de la jornada laboral.
Objetivo No. 31. Fortalecer la atención política directa por el Secretariado, la Estructura Auxiliar del Comité Central y los comités provinciales del Partido, según corresponda, a las organizaciones de base constituidas en los Organismos de la Administración Central del Estado y otras instituciones de nivel nacional y provincial, así como en los organismos de dirección de la UJC y las organizaciones de masas y sociales. Las tareas relacionadas con la vida interna continuarán siendo atendidas por los comités municipales en cuyos territorios radican dichas organizaciones de base.
Objetivo No. 32. Constituir núcleos mixtos (que incluyan militantes del Partido y de la UJC) en los centros donde existan pocos militantes de la organización juvenil o se considere conveniente para el fortalecimiento del trabajo político e ideológico. De ello se exceptúan los comités de base de la UJC integrados por estudiantes.
Objetivo No. 33. Facultar al buró ejecutivo del comité municipal para que autorice una frecuencia diferente de las reuniones ordinarias en aquellos núcleos zonales que lo requieran, por las condiciones de los lugares donde actúan o limitaciones personales de los militantes.
Objetivo No. 34. Erradicar la práctica de encomendar a los núcleos zonales tareas que son responsabilidad de otras organizaciones e instituciones, así como la tendencia a que estos las asuman por propia iniciativa.
Objetivo No. 35. Ratificar que el ingreso al Partido sea bajo los principios de voluntariedad, ejemplaridad, selección individual y siempre en consulta con las masas, donde lo que prime sea la calidad, como garantía de su reconocimiento por el pueblo.
Objetivo No. 36. Ratificar el derecho recogido en los Estatutos, de que los militantes del Partido puedan solicitar la desactivación por voluntad propia, por razones personales, familiares o de otra naturaleza.
Objetivo No. 37. Otorgar a las organizaciones de base la facultad de aprobar la amonestación como medida disciplinaria, sin necesidad de ratificación por el organismo superior del Partido.
Objetivo No. 38. Facultar al buró ejecutivo del comité municipal para que ratifique las sanciones de expulsión, y las informe oportunamente al comité provincial del Partido.
Objetivo No. 39. Revisar las normas vigentes para la cotización de los militantes, teniendo en cuenta las nuevas circunstancias y condiciones que se presentan en el marco de las transformaciones de la economía del país.
CAPÍTULO II. EL TRABAJO POLÍTICO E IDEOLÓGICO
Objetivo No. 40. Fortalecer la unidad nacional en torno al Partido y la Revolución, estrechar el vínculo permanente con las masas y consolidar la convicción de preservar la nación cubana y las conquistas económico-sociales, sobre la base de que Patria, Revolución y Socialismo están fusionados indisolublemente.
Objetivo No. 41. Acrecentar la participación consciente, protagónica y transformadora del pueblo en la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución porque en ellos descansa la sostenibilidad, preservación desarrollo de nuestro sistema social.
Objetivo No. 42. Enaltecer el carácter ético y productivo del trabajo como forma de contribución consciente a la sociedad, sobre la base de la vinculación de sus resultados con la satisfacción de las necesidades personales y familiares.
Objetivo No. 43. Evaluar sistemáticamente los impactos que resulten de las medidas económicas y sociales, alertar oportunamente sobre las desviaciones en su aplicación para que se realicen los ajustes necesarios.
Objetivo No. 44. Profundizar en la conciencia del ahorro de los recursos de todo tipo, como una de las fuentes principales de ingresos del país en estos momentos.
Objetivo No. 45. Incrementar, con la participación activa del colectivo de trabajadores, la exigencia por la protección y cuidado de los bienes, recursos del Estado y el fortalecimiento del ejercicio del control interno, la calidad de los procesos productivos, de servicios y sus resultados en los organismos, empresas, unidades presupuestadas y otras instancias económicas y sociales.
Objetivo No. 46. Incentivar la participación real y efectiva de la población en la toma de decisiones y en la ejecución de proyectos que estimulen la iniciativa y rindan frutos concretos para el desarrollo local, en aras de mejorar la calidad de vida.
Objetivo No. 47. Promover la cultura económica, jurídica, tributaria y medioambiental en el pueblo, especialmente en cuadros y dirigentes. Trabajar por el conocimiento y respeto a la Constitución de la República y demás leyes, exigir su aplicación consecuente; forjar una conducta de honradez y responsabilidad administrativa.
Objetivo No. 48. Fortalecer el trabajo político e ideológico con quienes desempeñan diversas modalidades de gestión económica no estatal y combatir los prejuicios existentes en torno a ellos.
Objetivo No. 49. Desarrollar la labor política e ideológica de manera creativa, diferenciada, personalizada y continua, a partir de conocer y atender las especificidades de cada lugar, con la utilización de métodos, formas y vías de comunicación más diversas y eficaces.
Objetivo No. 50. Transformar la labor política e ideológica con los jóvenes, para lograr su incorporación plena en la vida económica, política y social, en correspondencia con las prioridades del país, propiciando métodos atractivos y participativos según sus necesidades, intereses y expectativas.
Objetivo No. 51. Proyectar estrategias dirigidas a prever y enfrentar las campañas y acciones directas o encubiertas del enemigo que intenten socavar la ideología revolucionaria, exacerbar el egoísmo, menoscabar los valores, la identidad y la cultura nacionales.
Objetivo No. 52. Aprovechar las ventajas de las tecnologías de la información y las comunicaciones, como herramientas para el desarrollo del conocimiento, la economía y la actividad política e ideológica; exponer la imagen de Cuba y su verdad, así como combatir las acciones de subversión contra nuestro país.
Objetivo No. 53. Prevenir, combatir y sancionar con rigor toda manifestación de corrupción, indisciplina, hecho inmoral o ilegal. Fortalecer el control popular, el papel de los órganos competentes y el enfrentamiento de todos ante cualquier manifestación de impunidad.
Objetivo No. 54. Estimular una actitud y actuación consecuentes con los valores propugnados por la Revolución sobre la base de lograr una coherencia y unidad superiores en las actividades que realicen la familia, las instituciones educativas, culturales y otras organizaciones que actúan en la comunidad y los medios de comunicación masiva.
Objetivo No. 55. Reforzar la preparación de la familia, como célula fundamental de la sociedad, para cultivar actitudes dignas, patrióticas y solidarias. Exigir su responsabilidad primordial con la atención filial, la educación y formación de los hijos. Elevar el rechazo a la violencia de género e intrafamiliar y la que se manifiesta en las comunidades.
Objetivo No. 56. Intensificar la atención a las instituciones educativas como centro de formación de valores, de respeto a la institucionalidad y las leyes, donde el ejemplo y la ética del personal docente y no docente, la idoneidad y la preparación integral resultan decisivos. Potenciar en aquellas el amor a la Patria, al trabajo, la educación cívica, moral y estética.
Objetivo No. 57. Enfrentar los prejuicios y conductas discriminatorias por color de la piel, género, creencias religiosas, orientación sexual, origen territorial y otros que son contrarios a la Constitución y las leyes, atentan contra la unidad nacional y limitan el ejercicio de los derechos de las personas.
Objetivo No. 58. Consolidar la política cultural de la Revolución, definida por Fidel desde 1961 en sus Palabras a los intelectuales, caracterizada por la democratización del acceso a la cultura, la defensa de la identidad y del patrimonio con la participación activa de los intelectuales, artistas e instituciones culturales, en un clima de unidad y libertad.
Objetivo No. 59. Garantizar que los proyectos culturales, dirigidos a nuestro pueblo, se diversifiquen, enriquezcan la vida espiritual en las comunidades, revitalicen las tradiciones, lleguen a los lugares más recónditos y excluyan enfoques mercantilistas u otros de diferente naturaleza que distorsionen la política cultural.
Objetivo No. 60. Desarrollar la crítica artística y literaria, franca y abierta, con énfasis en las insuficiencias y virtudes de la obra cultural, de manera que contribuya a elevar su calidad, preservar nuestra identidad y respetar las tradiciones.
Objetivo No. 61. Promover a escala masiva, mediante el trabajo integrado de las instituciones culturales, medios de comunicación, directores de programas, espectáculos, artistas e intelectuales, instructores de arte y promotores, la capacidad de apreciación artística y literaria y el fomento de valores éticos y estéticos, así como la erradicación de manifestaciones de chabacanería y mal gusto que atenten contra la dignidad de las personas y la sensibilidad de la población.
Objetivo No. 62. Profundizar en el legado ético, humanista y antimperialista del pensamiento y la obra de Martí, como fundamento esencial de la práctica revolucionaria. Incrementar su aplicación en todo el sistema de enseñanza y su divulgación en los medios de comunicación masiva.
Objetivo No. 63. Continuar el desarrollo y utilización de la teoría marxista leninista. Adecuar su enseñanza al momento actual, en correspondencia con los requerimientos de los diferentes niveles educacionales y promover espacios de debates sobre el tema.
Objetivo No. 64. Perfeccionar la enseñanza y divulgación de la Historia de Cuba y de la localidad en el interés de fortalecer la unidad nacional y promover la comprensión sobre el origen y desarrollo de la nación, la consolidación de un pensamiento propio y la tradición patriótica, cultural, solidaria e internacionalista de nuestro pueblo. Profundizar, además, en la Historia de América y Universal para una mayor comprensión de los procesos que rigen el desarrollo de la humanidad.
Objetivo No. 65. Desarrollar las investigaciones sociales y los estudios sociopolíticos y de opinión; hacer un mayor uso de sus resultados para la toma de decisiones, la evaluación de impactos en todos los sectores de la sociedad; y trabajar especialmente en la conceptualización de los fundamentos teóricos del modelo económico y social.
Objetivo No. 66. Transformar el actual sistema de preparación e información política de los cuadros, militantes, trabajadores y de la población mediante la utilización de vías y métodos, nuevos, ágiles y variados acordes con las condiciones actuales de la sociedad.
Objetivo No. 67. Enfrentar las manifestaciones de formalismo, falta de creatividad y criterios obsoletos que existen en la labor de comunicación social y propaganda que no motivan e impiden que los mensajes lleguen con efectividad a sus destinatarios. Prestar particular atención a la diversidad de públicos.
Objetivo No. 68. Estudiar la revitalización de las publicaciones del Partido dirigidas a mantener informados a los militantes para contribuir a su preparación política e ideológica y a fortalecer su conducta e influencia revolucionaria.
Objetivo No. 69. Reflejar a través de los medios audiovisuales, la prensa escrita y digital con profesionalidad y apego a las características de cada uno, la realidad cubana en toda su diversidad en cuanto a la situación económica, laboral y social, género, color de la piel, creencias religiosas, orientación sexual y origen territorial.
Objetivo No. 70. Lograr que los medios de comunicación masiva informen de manera oportuna, objetiva, sistemática y transparente la política del Partido sobre el desarrollo de la obra de la evolución, los problemas, dificultades, insuficiencias y adversidades que debemos enfrentar; supriman los vacíos informativos y las manifestaciones del secretismo, y tengan en cuenta las necesidades e intereses de la población.
Objetivo No. 71. Garantizar que los medios de comunicación masiva se apoyen en criterios y estudios científicos, sean una plataforma eficaz de expresión para la cultura y el debate y ofrezcan caminos al conocimiento, al análisis y al ejercicio permanente de la opinión. Exigir de la prensa y las fuentes de información el cumplimiento de sus respectivas responsabilidades, a fin de asegurar el desarrollo de un periodismo más noticioso, objetivo y de investigación.
Objetivo No. 72. Actualizar la política de programación del Instituto Cubano de Radio y Televisión sobre la base del uso racional de los recursos, la calidad en la producción nacional y el rigor en la selección de la producción extranjera.
CAPÍTULO III. POLÍTICA DE CUADROS
Objetivo No. 73. Garantizar que los cuadros y sus reservas se distingan por una sólida preparación técnica y profesional, su ejemplo personal, probadas cualidades éticas, políticas e ideológicas, y asuman los principios consagrados en la Constitución de la República, así como la política del Partido, sean o no militantes del PCC o la UJC.
Objetivo No. 74. Exigir que los cuadros se promuevan desde la base, se formen en el contacto directo con las masas y posean experiencia laboral. Su ascenso a responsabilidades superiores debe ser gradual, en correspondencia con los resultados que alcancen.
Objetivo No. 75. Lograr un incremento progresivo y sostenido en la promoción de mujeres, negros, mestizos y jóvenes a los cargos de dirección, a partir de los méritos, resultados y cualidades personales de los propuestos.
Objetivo No. 76. Proyectar la renovación paulatina de los cuadros en los cargos de dirección, estableciendo límites de permanencia por tiempo y edades según las funciones y complejidades de cada responsabilidad. Limitar a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años, el desempeño de los cargos políticos y estatales fundamentales.
Objetivo No. 77. Incentivar en el estilo de dirección de los cuadros mayor agilidad y creatividad en la toma de decisiones, intransigencia ante las violaciones e indisciplinas, y estimular en su comportamiento una alta sensibilidad política y humana, así como el vínculo sistemático con las masas.
Objetivo No. 78. Asegurar mayor objetividad en la selección, preparación y promoción de las reservas de cuadros y exigir a los jefes la responsabilidad que les corresponde en esta tarea y en la formación de sus subordinados.
Objetivo No. 79. Fortalecer el control sobre el cumplimiento de las disposiciones legales por parte de los cuadros y exigir, cuando corresponda, la responsabilidad a los infractores.
Objetivo No. 80. Establecer una estrategia de rotación selectiva de cuadros políticos con perspectivas, por cargos de la administración y del Gobierno, para complementar su preparación, así como que dirigentes administrativos y del Gobierno transiten por responsabilidades políticas, con similares fines.
Objetivo No. 81. Perfeccionar la atención y el control del Partido a la aplicación de la política de cuadros del Estado y el Gobierno, respetando la autoridad y responsabilidad de los jefes y de sus órganos de dirección en la adopción de las decisiones que les competen.
Objetivo No. 82. Lograr que el sistema de evaluación de los cuadros caracterice con objetividad su actuación personal y los resultados de la actividad que atiendan, defina el momento de desarrollo en que se encuentren y sus perspectivas.
Objetivo No. 83. Fortalecer el Sistema de Escuelas del Partido y en especial las escuelas municipales. Diseñar la estrategia de superación de los cuadros políticos que contemple, entre otros aspectos, la preparación previa para ocupar los cargos según las exigencias, funciones y requisitos de los mismos.
CAPÍTULO IV. RELACIONES DEL PARTIDO CON LA UJC Y LAS ORGANIZACIONES DE MASAS
Objetivo No. 84. Garantizar un vínculo sistemático del Partido con la UJC a todos los niveles, que priorice la preparación de sus cuadros y la atención integral a sus organizaciones de base, con el propósito de fortalecer su capacidad para desarrollar el trabajo político e ideológico con sus militantes y jóvenes.
Objetivo No. 85. Concentrar la labor de la UJC en la atención a los niños, adolescentes y jóvenes, para contribuir sin improvisación y con objetividad a formar valores y convicciones. Desarrollar acciones, sin esquemas ni dogmas, dirigidas a lograr en ellos una conducta social adecuada y responsable.
Objetivo No. 86. Garantizar que el método y las formas para la selección y preparación de los cuadros, el funcionamiento de sus estructuras, y en particular de las organizaciones de base, así como el ejemplo personal de los militantes, constituyan el sustento de la comunicación e influencia de la UJC con los jóvenes.
Objetivo No. 87. Asegurar la calidad de las reuniones de los comités de base. Propiciar la evaluación de asuntos esenciales desde su perspectiva y enfoques propios, de manera que logren implicar y motivar a militantes y jóvenes.
Objetivo No. 88. Priorizar el trabajo político e ideológico dirigido al sector educacional y científico que incluya acciones específicas en el ámbito universitario, los centros formadores del deporte, la cultura y la salud. Garantizar la atención al talento que en ellos se forma y que se ponga a disposición de servir a su pueblo.
Objetivo No. 89. Transformar, con un carácter más flexible y nuevos métodos, la atención de la UJC a la OPJM, la FEEM, la FEU y sus Movimientos Juveniles, y propiciar que estos asuman las misiones que les corresponden, incrementen el necesario reconocimiento de los estudiantes y jóvenes y sientan que los representan, apoyan y acompañan en el cumplimiento de sus tareas.
Objetivo No. 90. Valorar la conveniencia de elevar a 16 años la edad mínima para que ingresen a la UJC los jóvenes que tengan disposición, reúnan los méritos y condiciones para militar en la organización y sean reconocidos por sus colectivos. Mantener en 32 años la edad límite para militar en ella y extenderla de ser necesario en los casos que obedezcan a razones de interés para el funcionamiento de la organización y otras causas que lo justifiquen.
Objetivo No. 91. Apoyar y estimular la incorporación de los jóvenes al estudio de las especialidades técnicas y de oficios, atender políticamente los procesos de práctica preprofesional, adiestramiento y ubicación laboral. Brindar atención a quienes inician su vida laboral, los que se vinculan a formas de trabajo no estatal y a los desvinculados del estudio y el trabajo.
Objetivo No. 92. Priorizar el trabajo de la organización juvenil en el sector productivo, identificar y atender a los jóvenes con méritos para integrar la UJC; y desarrollar con calidad el crecimiento de la organización como resultado de este proceso.
Objetivo No. 93. Promover espacios para la recreación, teniendo en cuenta los recursos disponibles, con la participación de las organizaciones pioneril, estudiantiles y sus movimientos juveniles. Se favorecerán formas que contribuyan al desarrollo y sano esparcimiento de niños, adolescentes y jóvenes.
Objetivo No. 94. Perfeccionar y diversificar las publicaciones infantiles y juveniles, para que sus artículos y materiales influyan de modo más efectivo en niños, adolescentes y jóvenes, contribuyan a su formación en valores y respondan a las necesidades, gustos e intereses de ese segmento poblacional.
Objetivo No. 95. Evaluar que las convocatorias de eventos nacionales, provinciales y municipales promovidos por la UJC, las organizaciones estudiantiles y sus movimientos juveniles, se ajusten con racionalidad a aquellos que resulten necesarios.
ORGANIZACIONES DE MASAS
Objetivo No. 96. Reforzar la atención del Partido a las organizaciones de masas, a partir de la actualización de sus misiones, con una influencia más integral de sus cuadros y organismos de dirección; poner énfasis en la responsabilidad y preparación de los núcleos, para lograr el cumplimiento de sus tareas en centros y comunidades.
Objetivo No. 97. Lograr que la relación del Partido con las organizaciones de masas se desarrolle sin formalismo y se retroalimente de forma permanente con los intereses, criterios y propuestas de sus miembros sobre temas trascendentes, de prioridad nacional y territorial.
Objetivo No. 98. Considerar que el Partido, al acometer tareas de significación estratégica para el país o un territorio, ofrezca información al respecto y dé participación a las organizaciones de masas que correspondan.
Objetivo No. 99. Estimular, exigir y controlar la participación de los cuadros sindicales y de la ANAP en las asambleas de afiliados y asociados, respectivamente. Contribuir al desarrollo de las mismas a partir del papel activo que desempeñen los militantes del Partido y de la UJC.
Objetivo No. 100. Apoyar el desempeño de los CDR y la FMC con la participación activa de los militantes del Partido y la UJC que residen en la comunidad y en la labor que desarrollan los núcleos zonales.
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